
Por: Soah
Esto de las presentaciones es un asco, una nunca sabe cómo empezar… Soy Soah, aunque mis íntimas (que no tan íntimas, no sean mal pensadas) me llaman dramacuin, perseguida, rayada, diosa de la belleza (vale, esto último me lo digo yo, pero qué carajo, la autoestima es lo último que se pierde). En fin, escribo desde Madrid (ciudad de cemento donde las haya) pero soy de Gran Canaria (quiero playaaaaa), soy adicta a las series y los buenos culebrones, me gusta desbarrar siempre que es posible y siempre es posible así que no se extrañen si se me va la pinza…
Hennnnmanas, estamos aquí reunidas para continuar con la contemplación y admiración del mundo Juliana o cómo-hacer-que-mi-sencilla-vida-se-vuelva-un-culebrón-que-ni-yo-misma-aguante…
La semana pasada dejamos a las chicas reunidas con el Mamila imbécil para hacerle una propuesta, que servidora esperaba no fuese indecente (más que nada por eso de que me provocaría vómitos y malestar general y no está el horno pa’ bollos); y ahí es dónde lo retomamos… Según palabras de Julia, las muchachas quieren ofrecerle un “Pacto de Amor y de Paz” (pero a estas niñas, ¿qué les pasa? ¿Estuvieron viendo Hair en plan lavado de cerebro? ¿Se tomaron un tripi?); como es natural, el taradito se descojona y les sugiere que mejor opción sería un trío (bueno, es una forma de plasmar el amor y la paz…) o que se dejaran de estupideces (como odio tener que darle la razón al imbécil, pero es que estas niñas tienen ideas de cabo interino, el amor y la paz lleva su tiempo…). Mariana le explica que verle tan jodido les da penita (eso, tú remata, que sutileza por dios…) y han decidido ofrecerle su amistad por lástima (esto es el subtexto, lo analizo y así se ahorran buscar el doble sentido, aunque está muy clarito… porque la niña, cariño, lo que se dice cariño, no le tiene al Mamila); evidentemente, Armanditoritori les manda a la chingada/mierda y que les vaya bonito.
Las niñas se van a Villa Aparicio a cocinar (cocinar, discutir, reconciliarse… que dinámica más extrañita) y aprovechan para despedirse de Renata (que se marcha con su familia), y bueno, ahí se quedan cocinando, bromeando, queriéndose… Por su parte, el Mamila, que se quedó reflexionando (o algo similar), decide hacer una visita a Alma por eso de que es la psicóloga oficial de la serie y porque siempre sale más barato contarle tus problemas a una conocida; la superAparicio se sorprende, pero está encantada de poder ayudar al imbécil (ya saben, tiene debilidad por los traumas ajenos…) y le aconseja que explore su lado femenino (que levante la mano aquella a la que le ha parecido una chorrada, ¿sólo yo?… vaya… ¿será que me estoy volviendo intransigente?). Bueno, y así es como nuestro Mamilita se convierte en asiduo a los talleres de Alma, para que explore e indague… ¿será que funcione?
Nuestra Marianita anda sensible y aprovecha una visita imprevista de Utopio para proponerle que acerquen posiciones e intenten conocerse un poquito más, y es que nuestra niña es fuerte, pero no es de piedra… por mi parte, intuyo que el apoyo de su padre va a ser muyyyy necesario en adelante… estoy muy negativa, lo sé, pero es que esto pinta no feo, lo siguiente… Parte de ese proceso de conocerse implica a Julia y es que Utopio quiere saber más sobre su relación y sobre cómo se siente su hija… lo resumiré en una palabra: ENCOÑADISIMA… Mariana está enamorada, no, enamorada no, lo siguiente; siente un amor que no puede describir con palabras, pero tiene miedo de que esa pasión no vaya a durar siempre, como a ella le gustaría…
Ayyyy, cielo, el que no corre riesgos, no gana…

Qué bien sientan los mimos….
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