Lesbicanariadas: con mi equipo hasta el final

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Mi madre es la mayor de once hijos y yo vine al mundo cuando ella tenía 22 años, lo cual no tendría ninguna importancia si no fuera porque apenas cuatro años antes mi abuela tuvo a su último hijo, así que David (mi tío) y yo eramos los dos peques de la casa y siempre jugábamos juntos. La cosa es que fue él quien me empezó a enseñarme a amar el fútbol y una lección muy importante, que tienes que quedarte con tu equipo hasta el final.

Un día, cuando tenía como cinco o seis años, estábamos viendo un partido de nuestro equipo (que es el América), el caso es que iban perdiendo como tres a uno y faltaba poco tiempo para que llegara el final del partido, así que yo le pregunté: “¿Por qué no nos cambiamos de equipo?”. En mi mente estaba claro que si seguíamos apoyando al América íbamos a perder, así que el momento del cambio era este. El caso es que él me miro con cara de: “Pequeño saltamontes… aún no sabe nada de la vida” y me respondió que uno nunca podía traicionar sus ideales y a su equipo, luego me contó que hacía mucho tiempo, había habido un partido igual. Que el América iba perdiendo 5 a 0 y que al final consiguieron meter cuatro goles. Y yo (que en ese entonces no sumaba muy bien) ¿Y ganaron? Y él, pues no, volvieron a perder, pero lo importante es que metieron cuatro goles y pudieron ganar.

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Lesbicanariadas: Viaje a México

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En este último mes muchas de ustedes han notado que el ritmo de lesbicanarias ha bajado. Los resúmenes de episodio no están al día, hay menos posts, que digo ¡hay días en los que nos se ha escrito nada! ¿Qué está pasando? Pues el caso es que desde el mes pasado estoy en México porque he venido a visitar a mi familia y cuando una se ve en la dicotomía de abrazar a sus padres un rato, hacer loqueras con sus hermanas, pasear con los sobrinos o escribir en lesbicanarias, tengo que admitir que han salido ganando los primeros. Por eso es que este mes voy con retraso en la vida. Pero va a valer la pena porque ¡volveré con energías renovadas la próxima semana!

Como hace mucho tiempo que no venía a México (casi tres años) estoy disfrutando muchas cosas de mi país natal. Lo primero desde luego es mi familia, estoy apapachando tanto a mis sobrinos que mis hermanas temen que cuando me vaya nadie pueda controlarlos XD. Pero cuando pequeñas voces con cara de angelitos te dicen “Pau Pau” una no puede resistirse. También he aprovechado para comer mil cosas de las que tenía antojo. Creo que he perdido mi figura mientras estoy aquí porque estoy segura de que he subido unos cuantos kilos por andar haciendo la dieta T (tacos, tamales, tortas, tortillas, etc).

Como mi ciudad natal, Durango, está super cambiada, he aprovechado para pasearme y perderme. Y lo de perderme lo digo de manera literal, porque como hicieron unos boulevares nuevos decidí usar el GPS para ir a casa de una amiga y terminé en un lugar perdido de Dios, me costó un ovario y la mitad del otro encontrar el camino de vuelta.

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Lesbicanariadas: 14 y contando

Genix y Rogue

Hace seis años, en un 28 de marzo como hoy, escribí un post en el que les conté como conocí a la señorita Genix y extrañamente fue lo primero que pensé el día de hoy al despertar y encontrarme una taza de café en mi mesita de noche, como todas las mañanas desde que vivo aquí en Las Palmas. Así que mientras me lo bebía pensé que tenía ganas de compartir con ustedes una vez más que estoy muy contenta porque hace 14 años Genix y yo decidimos que queríamos estar juntas.

Es raro porque, parece un día más, el mundo sigue girando y la vida no se detiene, pero no puedo evitar que una sonrisa adorne mi cara porque, aunque aprecio todos los días el que estemos juntas, en este día siempre hecho la vista atrás y recuerdo las cosas que hemos vivido y cómo seguimos avanzando una al lado de la otra. Con unas experiencias de vida que van cambiando a lo largo del tiempo, pero con las mismas ganas de hacer funcionar esta relación.

Hace unos días alguien me preguntó en el buzón de lesbicanarias cuál era el secreto para tener una relación exitosa. Sinceramente, yo no creo que haya una fórmula para llegar hasta aquí, la vida está llena de sorpresas y cosas que no siempre puedes calcular o controlar, pero si sé que es lo que me hace seguir de manera personal.

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Lesbicanariadas: ¡Ayúdame a ganar el concurso de KillMeZoe!

Señoras, ya me conocen, soy una amante de los cómics en plan hardcore, por eso es que el día de hoy tengo que pedirles su ayuda para ganar el concurso de #KillMeZoe. Pero antes de embarcarlas en esta misión lesbicanaria, voy a explicarles por qué es importante para mí este concurso y por qué decidí embarcarme en este meollo. ¡Vamos allá!

KillMeZoe concurso

Yo alucinando con las cosas autografiadas por Terry Moore que me trajo Amidola de la ComicCon

¿Quién es Terry Moore?

Hace ya bastantes años les conté que uno de mis cómics favoritos de todos los tiempos es Strangers In Paradise, de hecho fue uno de los primeros cómics lésbicos que les recomendé aquí en lesbicanarias. El caso es que desde que me topé con SiP empecé a seguir a Terry Moore, su autor, y entonces descubrí que me gustaban todas sus historias. Y cuando encuentro algo que me gusta ya no lo abandono jamás, así que desde ese momento empecé a coleccionar los cómics de Terry Moore.

Comics de Terry Moore

Strangers In Paradise, Echo y Rachel Rising

Y así es como he terminado con la colección entera de Strangers in Paradise, la colección completa de Echo y el primer tomo recopilatorio de Rachel Rising (no tengo más porque aún no se han publicado en España). En fin que, en pocas palabras ¡soy super fan de su trabajo! E intento recopilar todo el material que me puedo permitir.

Por eso cuando supe que estaba organizando un concurso alrededor de Rachel Rising, no pude resistir la tentación y me lancé en picada a averiguar de qué iba la cosa.

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Lesbicanariadas: Un inicio de años con globos y esperanza

globos de la suerte

Este fin de año, la señorita Genix, Juka y yo decidimos pasarlo las tres juntas en casa. Nos hicimos una comilona (pata al horno, huevos rellenos, paté de arándanos y queso ahumado), abrimos el cava y nos dispusimos a recibir el año cada una con su copa llena de uvas peladas y sin semillas que la peque y yo somos muy patosas (salió a mí jeje). El caso es que cuando sonaron las campanadas, las tres estábamos de muy buen humor y después de recibir el año con un abrazo de oso y las felicitaciones de rigor nos quedaba energía para rato.

Fue entonces cuando a Juka se le ocurrió la idea de lanzar un globo con un buen deseo por nuestro balcón para mandarle energías positivas a quien se lo encontrara. A todas nos gustó la idea así que cada una se puso a inflar un globo y a escribir un deseo para la persona que lo recibiera. Como podrán ver en la foto, los de ellas quedaron muy bonitos, el mío quedó, por lo visto tanto darle a las teclas ha hecho que mi letra sea un desastre total. Es lo que tiene estar frente al ordenador todo el día.

El caso es que Juka lanzó el suyo y ahí nos quedamos viendo como bajaba y casi de inmediato lo cogieron dos niños pequeños que se pusieron a jugar con él sin hacerle mucho caso al mensaje. Y ahí se fue nuestro primer deseo, a una familia compuesta del padre, la madre y sus dos hijos. Las tres nos sentimos contentas con el resultado, más cuando el padre se fijó y lo leyó.

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