Dentro del común denominador entre las mujeres, las frases más sonadas cuando hablamos del ginecólogo son: «Todo está bien ¿Cuál es la necesidad de ir?» «Yo no me meto con cualquiera» «Soy lesbiana, yo no corro esos riesgos»; como dije, todas estas frases se escuchan . Hoy hablaremos del VPH, el virus sexual más compartido entre la población joven en la actualidad.

Comparto la opinión de muchas mujeres en el globo, odio con todo mi ser las citas al ginecólogo; ya sea por pena, por miedo, por incomodidad o simplemente porque me resulta pesado el tener que contar mi vida sexual con un extraño o extraña que se dedicará a observar la zona más intima de mi cuerpo. Lamentablemente es una opinión que resulta alarmante, ya que es una de las citas más importantes para una mujer, tenga la sexualidad que tenga.

Muchas de nosotras consideramos la cita al ginecólogo en momentos en donde no aguantamos algún dolor, cuando recibimos una noticia bastante alarmante o cuando de plano tu mamá no deja de molestarte con que asistas; pero ¿Qué harías si te digo que en este momento el 80 % de la población juvenil a nivel mundial tiene o ha tenido un virus al cual no se le ha dado mucha importancia, pero arrastra con la vida de muchas personas?

El Virus de Papiloma Humano o también llamado VPH es uno de los virus más comunes en la actualidad. Se diagnostican cerca de 10 mil casos de cáncer cérvicouterino anualmente en México de acuerdo a datos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. En España, el 95% de las mujeres menores de 30 años con vida sexual activa, han tenido una infección con VPH; la mayoría llega a controlar el virus con su propio sistema inmune, pero existe un 10% , que no logra controlar al virus y terminan desarrollando cáncer temprano, según el doctor Aurelio Cruz Valdez, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la ginecóloga y jefa del Departamento de Salud de la Mujer del Instituto Palacios, Carmen Menéndez.

El VPH es un virus que no tiene una cura ni forma de evitarlo distinta a la vacunación. En gran número de países es considerada una vacuna obligatoria para la población, pero aun así, los gobiernos y organismos encargados aun tienen dificultades para conseguir una cobertura universal.

Pareciera que es cotidiano encontrar a portadores de VPH, pero el problema real no es como tal la portación del virus, más bien es la cantidad de cepas del papiloma encontradas hasta ahora, según los últimos datos de los sectores de salud, encontramos 120, de las cuales el 85% son cepas temporales y resultan un tanto inofensivas para el sistema inmune de una persona en estado de salud promedio.

De estas 120 cepas, podemos encontrar que la 16 y 18, son los tipos más silenciosos a la hora de actuar, pero son las responsables del 90% de los casos de cáncer cérvicouterino. Otras variantes podrían ser la 6 y 11, las cuales se generan y manifiestan a nivel epidérmico, esto quiere decir que aparecen verrugas en el área genital y perianal; estas se tratan con medicación.

¿Qué me dicen ahora lesbicanarias, les parece si nos quitamos la pena? Dejemos la pena y las molestias de lado, acudamos con especialistas para nuestros chequeos de rutina, nada nos puede dar más seguridad que hacernos cada 6 meses una prueba de VPH y un Papanicolau para evitar cualquier tipo de complicación en nuestro organismo. Claro está que los hombres tienen a ser los portadores de muchísimos tipos de VPH, pero eso no significa que entre nosotras no podamos contagiarnos.

He de aclarar que practicar la monogamia no nos exenta de contraer el virus, ya que puede estar en nuestro organismo por años y desarrollarse cuando menos lo esperamos. Recuerden checar la Guía de salud para mujeres que tienen sexo lésbico y no faltar a sus citas cada 6 meses con el ginecólogo, eso no sólo podrá salvar su vida sexual sana, sino también su vida y la de alguien más.