
Señoras latinoamérica no se quiere quedar atrás en cuanto a la lucha por los derechos sociales se refiere. Y cuando la política no entra en acción, la justicia mete mano. Al menos así ha sido en Brasil donde El Consejo Nacional de Justicia, presidido por el juez Joaquim Barbosa ha aprobado este martes el matrimonio gay
La aprobación de la resolución que obliga a las notarías del país a celebrar los matrimonios entre personas del mismo sexo y a convertir en matrimonios a las uniones estables de las mismas, se resolvió con una votación de 14 fotos a favor por uno en contra. Y está basada en la decisión que tomara en el 2011 el Supremo Tribunal Federal, en la que se consideraba constitucional el matrimonio civil homosexual.
La resolución especifica que en el caso de que algún funcionario se negara a celebrar el matrimonio civil, habrá que comunicarlo de manera inmediata al juez encargado para que tome “las providencias necesarias”. Y es que como aquellos que hemos tenido la suerte y la oportunidad de vivir en latinoamérica sabemos, el que la aprobación del matrimonio se haya conseguido, no significa que el camino que queda por andar sea fácil. Falta que la sociedad en su conjunto comience a evolucionar positivamente en cuanto a este tema.
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Publicado el 14 mayo 2013
en:
Libros
Escrito por: Arcadia:
“Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink“

El segundo caso de Miriam Vázquez y Rebeca Santana – el primero lo saboreamos en “Curvas Peligrosas”- es de una intensidad terrible. No solamente por la brutalidad de los crímenes (son violaciones en serie muy sanguinarias y de una crueldad que raya lo infinito), sino porque conocemos a una de las víctimas. Este detalle, obviamente, nos acerca mucho al drama y contribuye bastante –al menos a mí lo ha hecho- a ponernos de los mismísimos nervios. Y si encima no sabemos hasta casi el final de quién se trata, las sospechas se desatan en todas las direcciones. Yo creo que es la primera vez en que he sentido más intriga por saber quién es la víctima que por el descubrimiento del/la asesino/a.
Para mayor eficacia, la narración se articula in media res. Así que los continuos saltos adelante y atrás colaboran para mantenernos en vilo. El mismo comienzo ya presenta a la pobre víctima “protagonista” sufriendo grandemente y en temor real de terminar escabechada en pocos segundos tras una atroz tortura. ¿Cómo no va a dominar todos nuestros pensamientos esa escena constantemente, a pesar de que entre medias se cuenten otras cosas?
La trama policíaca se bifurca con una desviación hacia los anónimos amenazantes que recibe la subinspectora Santana. La autoría es sin duda de alguien que le guarda mucho rencor y que está dispuesto/a a hacerle pagar por el daño del que la hace responsable. Esta bifurcación funciona paralelamente al resto de los motivos de la trama, y finalmente cobrará una importancia inusitada (aunque la verdad es que había indicios de que el tema no era para tomárselo a broma).
En “Contra las Cuerdas” toda la acción gira en torno a Rebeca Santana, porque es ella misma la que se encuentra en tal situación –es decir, completamente contra las cuerdas. Es su vida entera la que está puesta a prueba, porque esta vez el terreno personal se mezcla por completo con el profesional. El peligro la acecha a ella y a algunos de sus seres más queridos y cercanos.
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CAPITULO I
El regreso a Roma no solo les hizo llegar luciendo un bronceado envidiable, sino con un afán de rescatar sus vidas con fuerzas renovadas y un cierto atisbo de optimismo.
Raquel entró en su casa con una serenidad impropia en ella. Nada más abrir la puerta vio el parpadeo del let rojo de su contestador. Soltó su maleta a un lado de la puerta mientras notaba que ese espacio tan familiar se le volvía un tanto extraño, como siempre que se ausentaba de ella por algún tiempo. Avanzó hacia el aparato y con un gesto de su mano, se dispuso a escuchar los mensajes mientras se ocupaba de abrir las puertas correderas del balcón para airear un poco el apartamento. Un pitido daba paso al primer mensaje.
-Hija, hace días que no sé de ti. Tu tía está sobre de mí para el tema de la reforma de su casa de la Toscana. Llámame o mejor aún, llámala tú misma por lo que más quieras.
Otro pitido se escuchó antes de comenzar otro mensaje.
-Raquel, tenemos que hablar, yo…yo sé que lo necesitas tanto como yo. -La voz de Celina se escuchó con cierto punto de exigencia e impaciencia.
-No sabes cuánto -respondió Raquel con ironía mientras caminaba de regreso recogiendo su pelo en una cola mientras miraba de reojo su mesa de dibujo que ocupaba un par de metros cuadrados de su salón. Sobre ella descansaba los planos de las viviendas en las que estaba trabajando y un par de reglas colocadas al azar sobre él.
Un nuevo pitido dio paso a otro mensaje.
-Ya de regreso ¿eh? Intenté ponerme en contacto contigo un par de veces pero no me costó mucho darme cuenta de que no querías ser encontrada. En fin, al grano. Tu proyecto del Coliseo, parece ser que el Vaticano va a aprobar las obras y el ayuntamiento ha llamado al estudio. Así que…
Raquel pulsó el botón de apagado del contestador y tomó el auricular sin dudarlo. Mientras sonaba la línea y permanecía en espera de respuesta, se sentó en el sofá, manteniendo el auricular con su hombro, y ocupó sus manos en liberarse de sus deportivas.
-¿Diga?
-Carla, cuéntamelo todo.
-Hey Raquel, por fin. Se trata del ayuntamiento, ha llamado para invitarte a una conferencia para pasado mañana.
-¿Conferencia? -preguntó tendiéndose en el sofá, dejándose caer hacia atrás.
-Bueno, es algo así como la exposición de la obra hasta donde el Vaticano permite, ya sabes, una especie de centro de instrucciones. No sé nada más, y hasta eso me costó sacárselo al tipo ese que llamó.
-Es decir… que habrá obra -dijo ayudándose de sus pies para quitarse sus deportivas y dejándolas caer al suelo.
-Así es. Y tú estás entre los invitados… piensa un poco mujer.
-Cielos, no puedo creerlo. ¿Tú crees que…?
-Sí, lo creo. Ya sabía yo que podrías con eso. No conozco a nadie tan cualificada para ese trabajo.
-Exageras, como siempre. En realidad cualquiera podría hacer esa restauración, al fin y al cavo solo se trata de reforzar los pilares de soporte.
-Posiblemente, pero nadie lo haría con tanta ilusión como tú. Adoras ese lugar.
Raquel sonrió con sus ojos grises llenos de sorpresa.
-Oye, pero la obra de San Basilio…
-Nada, sobre eso hablamos mañana en el estudio. Tú solo ponme al día que yo me encargo. No pusieron problema al respecto siempre que me supervisaras. Imagina, tú supervisándome a mí, lo que hay que aguantar.
-Bueno si te sirve de consuelo trataré de ser justa contigo.
Ambas mujeres rieron en un silencio momentáneo que Raquel volvió a romper.
- Lamento que tengas que aguantar a Paolo -dijo esto arrugando su frente y temiendo la reacción de la otra mujer.
-Tendrá que aguantarme él a mí. Esta vez no pienso dejar pasarle ni una, te lo advierto. De todos modos, llevo una semana pasando por la obra y hasta ahora no ha habido problemas. Tú tan solo relájate y céntrate en todo esto.
-Dalo por hecho -dijo dejando asomar una tímida sonrisa hacia el techo del salón.
-Venga, te dejo que estaba a punto de irme a la cama, pero mañana quiero un reporte completo de esas vacaciones.
-Bien, te veo mañana en la oficina. Buenas noches.
-Nos vemos, un beso.
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Buenas señoras, espero que tengan un muy buen día y que en estos momentos tengan algún anclaje emocional a su lado. Ya saben, a su novia, a su mejor amiga, a un buen vaso de vino tinto extra largo… Porque este episodio de Anatomía de Grey las va a dejar con ganas de apapachos que duren por lo menos hasta el próximo episodio. Y es que lo que ha pasado esta semana en la historia de Callie y Arizona va a traer cola… mucha cola… ¡se los digo yo!

Empezamos con todo el mundo en el hospital preparándose para una tormenta que aparentemente está en camino y llegará dentro de tres días. Owen le da instrucciones a todos los cirujanos, entre las que se incluye la de posponer todas aquellas cirugías que no son urgentes.
Callie y Arizona están esuchando, y la morena le pregunta a su esposa si va a cancelar la operación del bebé que va a hacer con la “que no debe ser nombrada”. Arizona de inmediato le contesta que esa operación no es cancelable y se cabrea un poco. La morena le dice que no se enfade, que era solo una pregunta y Arizona termina marchándose. Creo que la patinadora se lo ha tomado un poco como que Callie pensaba que su operación no era importante, pero pienso que la morena no iba por ahí. ¿Ustedes como lo vieron?
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Muchas veces hemos hablado aquí en lesbicanarias sobre lo dificil que resulta ser valiente a veces. Esto de ir muchas veces a contra corriente no es fácil, y a veces una siente que no tiene lo que hay que tener para seguir enfrentándose a la vida y que es más fácil simplemente callarse y seguir adelante pasando desapercibida. Por eso el día de hoy he elegido esta canción para nuestra sección de música con toque lésbico.
Se trata de “Brave” de Sara Bareilles que ya ha protagonizado esta sección alguna otra vez (¡su música me encanta!). Que es la típica canción que te dedicaría tu mejor amiga cuando te ve ahí en plan depre para animarte y decirte: ¡señora saque lo mejor de usted misma y deje de esconderse porque es genial!”
Me gusta muchísimo porque tiene un mesaje tan positivo que no puedes evitar sentir la semillita dentro de ti. Al menos a mi me hace sentir mucho más valiente cada vez que la escucho y dejo que las palabras lleguen a mi interior. ¡Así que como siempre las dejo con la canción y la letra para el karaoke lesbicanario!
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