Beso

Recuerdo un beso en concreto. Uno que le quiero regalar de nuevo a mi corazón para que pueda volver a ponerse en forma y deje de saltarse latidos entre suspiros.

La boca dueña de esa carantoña iba y venía, subía y bajaba por mi piel, juguetona, tras una mirada pícara. Paseaba sobre mi cuello sin apenas rozarlo, encendiendo las partes de mi cuerpo que está prohibido nombrar. Me dominaba en aquel momento con su resurgido carácter. Yo extendía los brazos y me rendía ante ella, descubriendo cada vez un universo infinito, delicioso y siempre fresco para mí.

Me besaba todo el cuerpo y ahora, que no está, tengo la piel en carne muerta.

Aun así te doy las gracias, Beso, porque me enseñaste que amar de nuevo no me pone tanto en peligro como mi costumbre de aislarme. Que vivir bien merece la pena.

Aquí estoy

Y aquí estoy, en el metro, como casi cada día. En uno de mis vistazos inconscientes consigo distinguirte entre el gentío. Quiero llamar tu atención, pero mi voz se tropieza con la muchedumbre y no te alcanza. Entonces meto la mano en el bolsillo y saco mi arma para apuntarte: un lápiz. Un raquítico trozo de lápiz. Un pobre diablo de grafito con la punta agónica. Está casi consumido, como mis días buscándote. Te susurro con él en mi libreta, emborronada hasta el último recuadro. Repleta de sueños garabateados.

Llevabas tu abrigo verde y mi corazón ha realizado un salto mortal al recordar. Parecías despreocupada, a pesar de la multitud enfermiza del vagón. Del hombro te colgaba una mochila roja con forma de búho, de esas que están de moda. Y llevabas la boina beige que te regalé. Igual que la que yo uso a veces, solo que la mía es granate. Estabas tan preciosa… Sí, ha sido muy mortal.

Te he visto, me fijé bien en ti, y comencé a escribirte de mentira. Porque en realidad no eras tú, sólo una que se te parecía. Una que intentaba imitarte y casi lo consigue. Una broma de muy mal gusto.

Aquí estoy, viéndote en la vida pasar.

Casi te quiero

De unos meses para acá he vuelto a soñar contigo. Tengo pesadillas, fantasías, sueños normales y corrientes…, de todo tipo; pero siempre andas tú por ahí, por mi subconsciente. Te has adueñado de él sin permiso.

Llegamos casi a tocarnos, casi a confesarnos, casi a besarnos. Y en medio de tanta indecisión que, por no haber concluido aún me dura, yo llegue a decirte, casi, “te quiero”.

¿Tienes Telegram instalado? Recibe nuestros artículos al momento en tu teléfono suscribiéndote a nuestro canal.

Mi pasión siempre ha sido escribir. Empecé para superar una ruptura, a modo de terapia. Como no lo conseguí, permanecí agarrada al lápiz, por si las moscas. Soy audioprotesista. Es un buen trabajo para ganarse la vida. Escribir, en cambio, es lo que me mantiene viva. www.bohemiateadoro.wordpress.com es mi web, por si quieres leer más.
  1. Mireille Pasos
    1 diciembre 2017

    Bellísimas —y atormentadas— letras que le recuerdan al corazón cómo temblar de emoción. Siempre he creído ciegamente que las mejores historias son esas con las una se puede identificar, volver a vivir sus mejores (o peores) momentos, y sentir que está casi en la piel del narrador. Maravillosos relatos.

    1. Sara Levesque
      2 diciembre 2017

      Muchas gracias, Mireille Pasos. Pretendo eso mismo, ofrecer algo con lo que cualquiera pueda identificarse, arropando con mis letras. Gracias por tus bonitas palabras 🙂

  2. Luisa Izquierdo Paniagua
    2 diciembre 2017

    Muy romántico ?

    1. Sara Levesque
      3 diciembre 2017

      Muchas gracias, Luisa!

  3. Sari&Shary
    5 enero 2018

    Hola chicas como estan. somos Sari&Shary dos chicas colombianas viviendo en Mexico, acabamos de abrir nuestro canal en YouTube y queremos compartirlo para que nos apoyen y vean un bonito amor.. https://www.youtube.com/watch?v=R62eQjgCETo&t=22s

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.