Hay gente en este mundo que es increíblemente imbécil. Lamento el uso de la palabra, pero es que hay veces que no encuentro otra que pueda definir mejor a esta clase de personas. ¿Él último que se ha ganado el mote? El viceprimer ministro turco: Bülent Arinç, que siente que las mujeres vamos provocando al personal al reírnos en público. En serio señoras, no me lo he inventado yo, no tengo tanta imaginación.
La mujer, para ser decente, no debe hacer movimientos seductores ni reírse delante de todo el mundo.
Así lo dijo, con toda su cara durante un discurso en el Eid al-Fitr. Y no es el único asunto que lo preocupa, también lamentó que las jóvenes turcas «ya no se ruborizan ni se giran» cuando los hombres las miran a la cara. Es tremendamente triste que a estas alturas del partido tengamos que seguir escuchando esta clase de discursos. Pero como siempre, a mí me ha dado por verle el lado amable a la noticia, que desde luego no son estas declaraciones. Sino el hecho de que las mujeres turcas hayan respondido con una sonrisa.


