Tarde pero segura llego al estreno de Orphan Black señoras. Es lo que tiene irse a vacacionar a un sitio en el que no hay internet, vuelves ultra relajada, pero no te enteras de lo que pasa en los mundos lesbicanarios. Pero eso sí, vengo con las pilas puestas y listas para contarles todo lo que ha pasado en la serie, por supuesto, haciendo un énfasis especial en Cosima y Delphine porque en esta casa todas somos fans hardcores de Cophine, aunque andamos sudando frío porque no sabemos que onda con la rubia. En fin ¿listas para el primer resumen? ¡Pues vamos a ello!

La segunda temporada de Orphan Black empieza justo donde lo habíamos dejado. Con Sara buscando desesperada cualquier pista que la pueda llevar a descubrir el paradero de la señora S o Kira que han desaparecido en combate. En situaciones desesperadas como esta, la ayuda de Felix siempre viene estupendamente bien, pero para desgracia de Sarah el hombre no contesta el teléfono, así que no le queda de otra que apoquinar momentáneamente en la soledad de su sistema.
Como está callendo un aguacero que parece el nuevo diluvio universal, la mujer decide meterse a una cafetería a guarecerse del mal tiempo y decide llamar a Alison pero aparentemente la mujer apagó el teléfono. Luego decide seguir con Cosima pero pan con lo mismo, parece que todo el mundo está perdido en el mundo Cloneril, así que la mujer empieza a mosquearse porque obviamente algo raro sucede. Así que por último termina por llamar a Paul para decirle que quiere saber que demonios está pasando y que le llame «inmediata pronto».
El dueño de la cafetería le ve cara de pobre alma descarriada y decide regalarle un café, que para nosotras las lesbicanarias es algo así como oro hecho bebida (bueno, al menos para mí), pero ella lo cambia por un té que en Europa sería una infusión porque en México por ejemplo le decimos té a todo, en plan «té de manzanilla» (sí lo sé, es un dato cultural intrascendente pero no dirán que no saben algo nuevo). En fin que Paul responde a su llamada, pero cuando Sarah responde no es él, sino Rachel la que le dice que si quiere volver a ver a Kira tiene que reunirse con ella. Sarah le dice hasta de lo que se va a morir y Rachel le cuelga a media llamada para darle más momentum a su amenaza. Con el tremendo cortón aún encima, Sarah saca la foto que Amelia le dio para advertirle que la señora S no es quien ella pensaba y se queda meditando en el destino porque las cosas están muy complicadas.
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