La semana pasada señoras, lo pasamos francamente mal con el episodio de Lost Girl. Mucho Dyson y poca Lauren más o menos lo resume todo si lo intentamos simplificar. Esta semana sin embargo Bo y Lauren son el centro de atención del capítulo ¡me ha encantado! Eso sí, les advierto, antes de seguir adelante consigan algun confort espiritual señoras, porque esto va a doler. Ya saben, helado, chocolate, la novia, lo que les pueda consolar sus corazones. Y es que a veces sufrir tiene su lado gustoso y en este capítulo nos lo van a demostrar.

Nuestro episodio comienza con Bo super contenta porque después del Dawning todo pinta de colores en su mundo, y en sus propias palabras «va a ser tan divertido». En fin Kenzi aparece por el cuarto para advertirle de que alguien está intentando entrar en la casa por al fuerza. La súcubo no está nada preocupada y agarra un bate, pero Kenzi cree que debería pensar un poco más las cosas porque seguro esta es la venganza del «Dawning» por hacer trampa.
En fin, las dos se ponen junto a la puerta listas para saltarle encima al maldito ladrón que intenta mancillar su santuario. Bo cuenta hasta tres y abre la puerta con un grito para toparse con Lauren que del susto tira el desayuno que le había preparado para luego soltar un «ta-da». Es un momento bastante gracioso la verdad.
Después del fracaso del desayuno sorpresa las chicas hablan sobre cosas más importantes, es decir, sobre como se siente Bo después del Dawning. La morena le dice que se siente renovada pero tampoco pueden ahondar mucho más porque entonces Kenzi las interrumpe y Bo decide irse a hacerles el desayuno a las dos.
Kenzi le dice preocupada a Lauren que esa Bo no es la suya y bromean (¡que viva la continuidad!) con que pueda ser que le hayan cambiado el cuerpo o otro de esos animalejos de la Morrigan. Igual Lauren responde, ya un poco más seria, que las dos sabían que el Dawning la iba a cambiar y que en el fondo sigue siendo su Bo y eso es lo más importante. Pero al final la rubia agrega un ¿verdad? porque ni ella misma está segura de controlar todo lo que está pasando, así que tanto Kenzi como ella se quedan con cara de duda.
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