Buenas chicas. ¿Cómo va el fin de semana. Tenemos muchas fiestas por delante, que si Halloween, que si el día de todos los Santos, que si el día de los muertos. Vamos que nos lo vamos a pasar bomba. Y como aperitivo a todo este desmadre vamos a comenzar hablando sobre el nuevo episodio de Anatomía de Grey donde Callie y Arizona tuvieron momentos muy monos.

Lo primero con lo que nos topamos es que nuestros doctores han cambiado las salas de hospital por el campo de baseball. Ya se sabe que un día de ejercicio le viene bien a cualquiera. Eso sí, no todos ellos tienen el mismo nivel de habilidad, en concreto, nuestra amada patinadora es un fraude. Digamos que su habilidad con las pelotas es inversamente proporcional a la que tiene con los patines. Es la clásica a la que le lanzan la bola y se quita, y luego cuando la quiere recoger se tropieza. Eso si, nosotras la queremos igual.
Todos están ahí porque Hunt ha decidido armar una competencia con otro hospital, pero me temo que con una horilla de preparación el equipo deja mucho que desear. Eso sí, nos enteramos de el super chisme de que Sloan está saliendo con una doctora del hospital rival y no se cortan a la hora de los besos. ¡Yeiii ya lo tenemos entretenido! Aunque a la pequeña Grey no le hace la más mínima gracia. No se puede mantener contento a todos señoras. En fin, que el entrenamiento no dura mucho porque a mitades empiezan a llegar avisos de consulta y todo el mundo sale por patas.



