Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»
Bienvenidas a Hospital Central. Para nuestra alegría, este capítulo está llenito de Maca y Esther, así que ¡a disfrutar! Y fíjense en el título, que hoy va dedicado a su historia.

Esther prepara una tila para las dos, que están los ánimos muy estremecidos después de la fiesta de la editorial. Maca recibe la tila de la paz con pocas ganas de hablar del tema; pero recordemos que se fue muy enfadada antes del arrebato valiente de Esther y nada sabe ni de la defensa que hizo de su matrimonio, ni de la oferta de trabajo que su esposa ha recibido. La enfermera anuncia que tiene una sorpresa, y que no es que se ha acostado con otra. El humor de Maca no está “para chorradas”, dice ella misma. Pero el semblante se le transforma cuando Esther le cuenta que le han ofrecido trabajo, y no un oficio cualquiera, sino ocupación que implica ganar tres veces más pasta de lo que ahora ingresa con su nómina de enfermera hospitalaria. Oh, eso solucionará sus problemas económicos, permitirá que recuperen la casa y dará un poco de alivio a Maca en su frenético ritmo de trabajo. Pero a nuestra Jefa de Urgencias vuelve a nublársele el gesto cuando escucha cuál es el “pequeño inconveniente” de la oferta: cruzar el océano entero para asentarse en Buenos Aires. Esther declara que quiere irse, lo que no deja a Maca mucho margen para negarse, y le pega un buen trago a la tila (supongo que para ir asimilando qué hacer:








