Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»
A la novia de Vilches la acaban de enterrar. Por esta razón entran al hospital Guille, Fernando y el propio Vilches con cara de funeral y oscuros ropajes. Lo normal cuando das tu último adiós a un ser querido es que al día siguiente no vayas a trabajar, porque no está tu espíritu para gaitas laborales. Pero Maca le ha puesto a Vilches una guardia, cosa que nadie se explica desde cualquier punto de vista humanitario. Así que por una vez, el siempre cínico y rezongón Vilches tiene toda la razón para estar cabreado con la Jefa de Urgencias.
Lo que le pasa a Maca es que está agobiada con vivir en una casa pequeñita. Ella quiere a toda costa sacar a su familia del apartamento pitufo donde debe de creer que acabarán asfixiados por falta de aire para compartir. Y claro, esto le produce un bloqueo de mente monumental que ha hecho que se haya confundido y le haya clavado la guardia a Vilches por error.
Al rescate acude Sotomayor. Van a implantar en el hospital un Servicio de Telemedicina y, sabiendo los apuros económicos que pasa nuestra pareja, decide ofrecerle a Maca la jefatura del cotarro para que meta unos eurines más en la hucha todos los meses. Pero no contaba con Valeria La Borde, que ha estado con la oreja pegada y, probablemente por jorobar, se muestra interesada en el puesto. Por si esto fuera poco, Vilches se ofrece también como candidato, con el claro objetivo de fastidiar a su nueva enemiga (sigue enfadado por lo de la guardia). Ambos sugieren a Sotomayor que sería pecar de favoritismo designar a Maca directamente para el puesto sin contar con nadie más. Alguien sugiere que formen un “tripartito” (con lo mal que ha ido en Cataluña, no lo veo yo muy buena idea); Vilches se limita a mencionar que sería un pacto “antinatural”. Se refiere a que él con Maca no parte peras. Descartado el triunvirato, queda la designación aplazada a que amaine un poco la tensión del ambiente.




