Señoras Venice ha vuelto para regocijo de nuestras existencias. Después de un largo, laaaaaaaaaargooooooooo tiempo de espera, por fin podemos tener a ese maravilloso triángulo formado por Crystal Chappell, Jessica Leccia y Nadia Bjorlin ocupando nuestras pantallas de manera semanal.
La música, las horas de Twitteo insano, y los vasitos para que la baba que se nos cae al ver estos bellezones no nos arruine el teclado vuelven a ser parte de nuestra vida cotidiana y con todo ello por supuesto vuelven mis resúmenes. Y es que ya saben que yo si no comento con ustedes el capítulo y lo disecciono a nivel tesis doctoral no puedo vivir. Con alguien he de compartir mis encantos y desencantos y quien mejor que las lesbicanarias. Así que sin más dilación yo doy por inaugurada esta nueva temporada de Venice y para empezar con buen pie la primera imagen tiene que ser de la mismísima diosa Crystal Chappell alias Gina.

Y comenzamos nuestro episodio justo donde lo dejamos la temporada pasada, es decir, con Gina descubriendo que su ultra moralista padre tiene un cadaver en el armario. No, no lo digo en plan dicho, es en serio. Al Coronel le dió por invitar a una prostituta a su casa y terminó con la mujer muerta porque al parecer «simplemente dejó de respirar». Ahora el hombre no sabe que hacer así que manda a traer a la oveja de la familia alias Gina que seguramente algo de experiencia tendrá en estos menesteres que para eso es lesbiana.
A Gina por supuesto, el asunto no le hace la más mínima gracia. Osea el padre la manda a freír espárragos por ser lesbiana pero cuando tiene una muerta en la cama quiere que ella se haga cargo porque no quiere perder su reputación. ¡Hay que tener cara!



