Cuando yo pensaba que no podría con más sufrimiento televisivo en mi vida señoras, me vine a topar con Marienhof una telenovela alemana en la que por supuesto hay temita lesbicanario. Y es que yo estaba viviendo mi vida tan tranquila en Twitter, cuando la señorita @Amidola del Team Germany de Venice me recomendó que le echara un vistazo y a partir de ahí no me quedó otro remedio que ver lo que va de historia (aún se está emitiendo) para contárselas con detalles porque ya saben que yo estoy siempre dispuesta a sacrificarme por su felicidad.
Pero empecemos por el principio, les presento a Kerstin, mujer que ha llegado a este mundo con la insana intención de arrebatarle a Veronica Ciardi el apodo de «Regina della confusione». Kerstin tiene una panadería en la que trabaja junto a su amiga Heidi. También tiene un novio muy mono que se llama Raúl (y que por cierto es español y de Sevilla) y que tiene un bar junto a su hermano.
El caso al bar un día entra una enigmática mujer que se dedica a hacer chocolates artesanales. El hermano de Raúl de inmediato se prenda de ella y hace lo indecible porque él se la presente a Kerstin para que venda los chocolates en la panadería y poder conquistarla. Raúl por hacerle el favor a su hermano lo intenta pero Kerstin no está muy abierta a la idea, y cuando conoce a la misteriosa Juliette (que por cierto es francesa, sip, esto es muy internacional) le gusta todavía menos porque tanto a ella como a Heidi les parece un poco rara.





