Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Llegaré muy pronto a la cuarentena, así que me voy resignando. Vivo en pareja desde hace un buen montón de años, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»
Ladies: Este no es un capítulo especialmente especial para nuestras lesbicanariadas. Pero, ya lo pedí a los cielos la semana pasada: Por favor, nada de dramas. Mis oraciones han sido escuchadas, así que no me voy a quejar ahora.
Esther sigue en remojo, pero en otro elemento acuático distinto al que vimos en el episodio anterior. Estamos en un hotel entre espuma. Sugerente, ¿no?. Con Maca sentada en albornoz en el borde de la bañera, mirándola amorosa, no queda mucho margen para la imaginación. Parece que ha tenido lugar una noche interesante. Tras una pequeña maniobra cariñosa, se acaba cayendo al agua también con albornoz y todo. Era inevitable.
Desde luego que las gracias hay que dárselas al antihistamínico-radical-de-efecto-inmediato. No se ha visto eficacia igual: un segundo de reloj y ya estamos en pleno morreo apasionado, sin síntomas perceptibles de anafilaxis.
Yo lo siento, pero parte de mi trabajo aquí consiste en desmitificar y sacarle punta al guión. Al momento romántico le veo una falla temporal. Veamos el transcurrir cronológico de la aventura: Maca y Esther terminan su turno (a las 22:00 habitualmente). Hacen un poco el tonto en el parking, (¿15 minutos más?). Recorren en el coche la distancia que las separa del spa (en Madrid, a poco que te pongas, una hora y soy generosa), se bañan, se toman su tiempo de relax…(qué menos que otra hora como poco), surge el conflicto alérgico y vuelta con el coche al hospital con la eficacísima inyección (ponle otra hora y media). Luego al hotel: otra media hora de transporte, sin contar con el ratito de contactos físicos en la sala de curas del hospital. ¿Qué hora es? Creo que pasamos de las 4 de la madrugada. Un poquito tarde, sobre todo si al día siguiente hay que levantarse pronto porque es día de escuela.


