Señoras ya hemos llegado al ecuador de la temporada final de nuestra serie favorita. El tiempo se me está pasando volando, ¿a ustedes no?, en fin que me pongo las pilas y empiezo a reseñarles el cuarto episodio de la sexta temporada de [tag]L Word[/tag] titulado «Leaving Los Angeles».

El nuevo sospechoso Nuestro episodio comienza con Max uniéndose al club de «quiero ver muerta a Jenny Schecter». Y es que el pobre está sentado junto a su chico y Jenny no para de recordarle que está embarazada y es una oda de lo femenino, que si ahora tiene tetas, que si las caderas, que si…bueno ya me entienden.
El pobre de Max termina yéndose con lágrimas en los ojos mientras todo quisqui en la mesa le pone ojos de WTF! a Jenny que no entiende porque tanto problema con el asunto. En el baño, Max le comenta a que odia todo lo femenino que hay en su cuerpo y de pilón también a Jenny.
Mientras tanto en la mesa las chicas comentan el embarazo de Max. Alice lo siente por él pero Tasha le dice que piense que en un par de meses lo que todo el mundo verá será un par de papas gays y que tendrán un hijo juntos. En eso alguien recuerda que Bette y Tina se irán el fin de semana a Las Vegas. Tina iba a explicar porque pero en eso Jenny tiene una epifanía: «William ha robado la película» LOL. Según ella William estuvo hablando de quemar su casa para cobrar un seguro y no sé que otras cosas.
Justo en ese momento entra Kelly y Bette se despide de Tina con un piquito para irse con ella, Alice mira a la recién llegada con ojos que dicen: ¿Y está quien demonios es?, pero antes de que pueda preguntar nada Tasha se adelanta y le pregunta a Tina a que irán a Las Vegas. Ella explica que han encontrado una «madre potencial» una chica que está embarazada y quiere dar en adopción al bebe.


