Esta edición de Yo Lesbicanaria es un poco diferente, se trata de dos cartas intimas compartidas entre dos amigas de la infancia que una lectora ha decidido compartirnos para hacernos partícipes de lo que ha vivido
Primera Carta
Vane:
Estuve rezando mucho antes de escribirte esta carta. En el corazón siento algo, que no puedo guardar, que no puedo callar. Es como una alegría inmensa que se desborda, como la que debe haber sentido María Magdalena cuando encontró a su Señor resucitado, una alegría que no se puede callar. Estoy viendo un poco de luz y te lo quiero compartir.
Te quiero mucho Vane, hemos compartido mucho, creo que muchas veces me has abierto el corazón y te doy gracias por la confianza que me has tenido.
Después de ir rezando, siento que el Señor me pide que te comparta lo que viví cuando me dijiste que salías con Lis, y siento que el Señor me invita a jugarme, a ayudar sin pensarlo tanto. Dentro mío siento mucho dolor y quiero ayudarte, no puedo ni quiero dejarte sola. No sé si me vas a entender, no sé cómo te va a caer esto, pero lo hago con amor y si pienso tanto, termino no haciendo nada, y no es a eso a lo que estoy llamada.
Tengo muy presente ese día que fui a tu departamento a comer unos ravioles. Me insististe que fuera porque tenías algo para contarme, antes de que volviera al noviciado. Yo también tenía muchísimas ganas de ir, quería verte y que compartiéramos cómo andábamos. Recuerdo que estaba sola en casa, hasta que vino mi papá y me llevo. Después, entendí que querías que llegue antes de que Lis volviera de trabajar.
