Buenas señoras ¿recuerdan lo que pasó en el último episodio de Chicago Fire? Clarice decidió dejar a nuestra Leslie Shay vestida y alborotada y aceptar el acuerdo que le proponia su ex marido para evitar futuras confrontaciones sobre el bebé. Por eso, esta semana comienza con nuestra rubia limpiando su hogar en plan maniática perdida.

A Kelly le toca sufrirla porque la mujer lo despierta con la aspiradora a muy tempranas horas de la madrugada. Igual, a pesar de todo el hombre se muestra comprensivo porque la rubia le cuenta que está limpiando todo porque le recuerda a Clarice y quiere limpiar el espacio lo más pronto posible para empezar a recuperarse.
Severide se ofrece a tirar las bolsas que lleva acumuladas y a donar la cuna a la beneficencia, pero Shay quiere conservar la cuna porque ha decidido que quiere tener un bebé. Kelly de inmediato le recuerda que está en un muy mal momento de su vida y que quizá no es la ocasión adecuada para tomar esa clase de decisiones trascendentales. Pero la mujer lo tiene muy claro, le dolió lo de Clarice, pero ahora fue aún más terrible por el bebé, nunca se había sentido tan apegada a algo, el bebé le dio un sentido a su vida que antes no había experimentado.




