Poco pensábamos hace unos meses que viviríamos lo que vivimos el 23 de Octubre de 2010. Conocer a Crystal Chappell y Jessica Leccia en persona fue un sueño cumplido, una de estas cosas que solo pasan una vez en la vida, un subidón de adrenalina que te carga las pilas, que te hace mostrar tu faceta más loca y vibrar como nunca… Una experiencia inolvidable!
Todo empezó una de tantas noches de twitter, en septiembre, cuando Crilixbcn nos alertó sobre un mensaje que Cubfnatic dejó caer en una hora decente “españolamente” hablando… Informaban que se haría un evento con Crystal Chappell para los fans de Venice… el 23 de Octubre de 2010… Con una friki emoción que nos invadió valoramos la opción utópica de hacer la gracia y presentarnos allí y poco a poco fuimos animándonos en una conversación a 3 (Crilixbcn, prisidi y cibersandra85) y llegamos a la siguiente conclusión: por solicitar plaza no perdíamos nada… Así pues, yo me convencí a mi misma de que debido a nuestra ya conocida popular gafura, las entradas se habrían agotado y así no tendría que tomar la difícil decisión de desembolsar mis dos riñones y medio páncreas para ir a ver a la Diosa o quedarme en casa cual colibrí indefenso llorando por las esquinas imaginando besos ficticios con mi CC… Así que, llegó el tan esperado e inesperado mail… Y la respuesta fue positiva, ¡teníamos plaza para el evento! ¡Oumaigot! Rayos y truenos… Así es como el Team Barcelona decidió ir para New York City.
Los preparativos previos conllevaron motivaciones tales como 72 horas re-re-reviendo toda la historia de Otalia… Quedando religiosamente los miércoles para ver el episodio de turno de Venice (copita en mano, por supuesto, influencia de nuestra amada CC) y largas conversaciones sobre qué ropa ponernos, peinados y varios para el gran evento.En una noche loca con algo de alcohol y emoción sufrimos la incrustación de 4 amigas “heteros” que se apuntaron al viaje aún ni siquiera sabiendo quien era la gran Crystal Chappell, sacrilegio!
Y llegó el esperado día… Crilixbcn y Prisidi volaban en un vuelo diferente al mío, con 80 escalas (cual gafes reiterantes no se percataron de eso a la hora de comprarlo) y pasaron 21 horas entre aeropuertos y aviones twiteando como cosacas para amenizar la espera.



