Increíble pero cierto chicas. Después de un largo, largo, tiempo de espera, tenemos de vuelta a nuestras chicas favoritas Callie y Arizona, para rellenar esa dosis de drama-felicidad-patines que necesitamos semanalmente en nuestras vidas. ¿Están listas para el viaje? Yo llevo semanas preparándome para el momento de resumir este episodio.
La temporada pasada la habíamos terminado felices. Y miren que yo dudaba que pudiera suceder después de todo el problemón «hijos sí, hijos no». Por supuesto no había contado con que un asesino llegara a machacar a la mitad de la población del Seattle Grace para demostrarles que es lo que realmente importa. En fin que nos habíamos quedado con que Callie le decía a nuestra patinadora que no quería hijos sin ella y Arizona le respondía que quería hacer un equipo de fútbol con ella.

Afortunadamente para nosotras, parece que después de este tiempo de pausa post asesino las cosas empiezan bien para nuestra parejita. Al menos así parecen indicarlo las miradas de borrego a medio morir que le echa Callie a su patinadora. Ahora Arizona la mira con cara de: «¿Tengo algo en la cara?» y no entiende bien a qué tanta miradita.



