El día de hoy les voy a hablar de mi anime yuri favorito de todos los tiempos: Kannazuki no Miko. Si no son entendidas en el anime esta es la serie perfecta para comenzar por miles de razones que estoy a punto de detallarles.
Kannazuki no Miko es una serie corta, tan solo consta de 12 capítulos en los que se nos cuenta una historia de una manera tan vertiginosa que no te da tiempo a aburrirte ni un solo instante. Ese es uno de los puntos positivos, cada uno de los capítulos tiene algo importante que contar sobre la historia, no hay episodios de relleno. Quizá mi única queja es que al terminar se te queda el corazón con ganas de que la historia continuara para siempre.
Este post no contiene Spoilers por lo que puedes leer el texto sin peligro de conocer detalles importantes de la historia
El argumento de la serie (que se basa en un mito japones) nos cuenta la historia de un misterioso santuario que existe en la Luna y de un Orochi (demonio) cuyo único objetivo es destruir la tierra y que se encarna en ocho pilares (personas cuya vida ha sido tan desgraciada que caen en su tentación) y que actúan convirtiéndose en Mechas (Robots) de grandes dimensiones.
Por supuesto para cada Yin existe un Yang y en este caso el otro lado de la moneda lo ocupan dos chicas destinadas a ser las sacerdotisas del Sol y la Luna cuya misión será proteger la tierra por medio del Ame no Murakumo (otro mecha). Himemiya Chikane es la típica chica super popular de la escuela, tiene todas las cualidades habidas y por haber del universo, es inteligente, deportista, guapa, capaz y por alguna extraña razón también lejana para el resto de los mortales. Todo el mundo piensa que debería terminar con el príncipe de este cuento: Souma Oogami cuyas virtudes tampoco son pocas. El problema radica en que los dos están enamorados de alguien más y esa persona es Himeko Kurusugawa una joven delicada, tierna y tímida que siempre parece necesitar protección.










