Esto de las presentaciones es un asco, una nunca sabe cómo empezar… Soy Soah, aunque mis íntimas (que no tan íntimas, no sean mal pensadas) me llaman dramacuin, perseguida, rayada, diosa de la belleza (vale, esto último me lo digo yo, pero qué carajo, la autoestima es lo último que se pierde). En fin, escribo desde Madrid (ciudad de cemento donde las haya) pero soy de Gran Canaria (quiero playaaaaa), soy adicta a las series y los buenos culebrones, me gusta desbarrar siempre que es posible y siempre es posible así que no se extrañen si se me va la pinza…
22artículos
Soah St
Esto de las presentaciones es un asco, una nunca sabe cómo empezar… Soy Soah, aunque mis íntimas (que no tan íntimas, no sean mal pensadas) me llaman dramacuin, perseguida, rayada, diosa de la belleza (vale, esto último me lo digo yo, pero qué carajo, la autoestima es lo último que se pierde). En fin, escribo desde Madrid (ciudad de cemento donde las haya) pero soy de Gran Canaria (quiero playaaaaa), soy adicta a las series y los buenos culebrones, me gusta desbarrar siempre que es posible y siempre es posible así que no se extrañen si se me va la pinza…
Ante todo, quiero pedir disculpas por el retraso del resumen esta semana… pero, ¿qué quieren? Intenté explicarle a mi jefa que tengo un compromiso con Juliana y me dejó claro que a ella el único horario que le interesa es el de mi hora de entrada… En fin, lo siento, pero no me ha sido posible finalizarlo antes… Comencemos…
Esteeeee… ¿qué tal? ¿Cómo les va? ¿Han tenido los ojitos bien abiertos la semana pasada? Ayyy, lo sé, lo sé, comparto mi alegría con ustedes… Veeeen, si es que tanto pedir tenía que tener su recompensa y, en este caso, un regalito para la vista… En fin, paso a paso, comencemos el resumeeeennn… Agarrense, que vienen curvas…
La semana pasada dejamos a Mariana de refugiada en Villa Aparicio y ahí es donde comienza esta. La familia está cenando, mientras le cuentan a Alma lo sucedido, nuestra niña tiene miedo de quedarse en su casa porque durante la agresión se le cayó la cartera con su dirección y pueden ir a buscarla; pero la Señora Chavela le aclara que se quedará en Villa Aparicio todo el tiempo que haga falta (amo a esta mujer, me da taaaanntas alegrías) y que ellas la van a cuidar y a apapachar (me encanta esta palabra… apapaaaaachameeee).
Bueniiiiisimas tardes/noches/mañanas (lo que sea para cada una en este preciso momento). No sé si coincidirán conmigo en que la semana ha estado curiosa… aparentemente puede parecer que no ha pasado gran cosa entre Mariana y Julia, pero la ausencia de grandes acontecimientos (sobre todo al principio) nos ha traído consigo un acercamiento de posturas y… bueno, voy a dejar de adelantarme y enrollarme: que a esta semana la llamaremos SEMANA DE REFLEXIÓN (cómo antes de las elecciones, vamos). Y es que la anterior nos dejó con acontecimientos importantes para procesar… una confesión de amor, una gran confusión, una huida con regreso, un regreso sin recibimiento, una resumidora (¿Qué pasa? ¿Qué no me puedo inventar palabras?) Desesperada por ver un BESO (sí, sí, con mayúsculas, no me vayan a estafar)…
Nuestra semana comienza con las Aparicio en plena charla familiar (que es ese momento en el que tu madre te sienta y te dice tooooditas las verdades sin dejarse ni una en el tintero, por eso de que te quiere y se preocupa por ti…). Y es que la Señora Chavela esta cansadita de que su hija se la pase dando tumbos sin poner el huevo en ningún sitio y sin saber que quiere. Julia entra en modalidad adolescente-no-me-entiendes-cuanto-sufro-me-voy-a-mi-cuarto-a-escuchar-música-y-a-despotricar-contra-el-mundo, pero su madre no está dispuesta a dejarla ir tan fácilmente y después de muchas graaanndes frases, le suelta la siguiente conclusión:
Quiero que sepas qué es lo que tú quieres. Mi amor, dando bandazos de un lado para el otro, lastimando a la gente que te quiere… los lastimas a ellos y, lo peor de todo, te estás lastimando tú”
Dale… Chave, dale fuerte, que espabileeee…. Y, seamos sinceras, nuestra graaannn Rafaela Aparicio tiene razón, ya es hora de que Julia se aclare un poquito y sea consecuente… que nos tiene a todas bailando a su son y ya son muchas semanas… demasiadas.
Lesbicanarias, movilicémonos… hay que encontrar a Mariana yaaaa… la extraño... sufro…
Nuestra Julia está desesperada buscando a Mariana y es que nuestra niña favorita no aparece por ningún lado, se ve que abandonó la ciudad y no dejó nueva dirección donde encontrarla. Para colmo de males, su madre no está dispuesta a tenerla ociosa por su casa y a seguir sobreprotegiéndola, así que recurre a Alma, quien le da trabajo en el Atelier, junto a nuestra… ejem… “adorada” Iliana (menuda mezcla, de ese cóctel puede salir cualquier cosa).
Y bueno, no han pasado ni cinco minutos y la reprimidAparicio empieza a caerme mejor, pues le pregunta a Julia si se regresó porque extrañaba a Mariana y no deja que su tía se vaya por las ramas con sus no sé y sus excusas baratas… bueno, Iliana, tengamos una tregua tú y yo.
Bueno, bueno, bueno… a ver… ¿Dónde están las que se quejaban de que no pasaba nada entre Julia y Mariana en la novela?… Sí, sí, ahora dirán que ustedes no dijeron nada… y es que, sé que habrán visto los capítulos y estarán de acuerdo conmigo en que en una semana ha pasado todo lo que no había pasado en 3… El resumen anterior acababa con Julia y Armando reconciliados y preparando maletas para irse a Madrid y con Mariana guardándose las ganas de retener a su “mi amor”. Y así comenzamos…
Dios, qué tortura más insana…
Qué bonito, los tres en Villa Aparicio, en calma y armonía… mentiiiiraaaaa… Bajo esa superficie de amor y amistad idílicos, donde cada uno ocupa el lugar que corresponde, se esconden tensiones no resueltas que nadie, excepto la Señora Chavela, parece ver… Les pongo un ejemplo: Mariana está ejerciendo de jardinera cuando el Mamila, en plena faceta machoman, le quita de las manos una maceta pesada por eso de que las mujeres no deben hacer esfuerzos. A nuestra niña eso le sienta como una patada en el culo, pero se calla la boquita y se marcha silenciosamente echando miraditas a los achuchones que se da la parejita… La Señora Chavela ficha el hecho y va detrás de Mariana, quien le confiesa que no sabe muy bien que pinta ahí en medio, la matriarca le dice que le pida claramente a Julia que se quede y nuestra niña se va llorando… ayssssssss, que culebrón…
Ayyyy, se acabaron mis vacaciones… Vida triste Soah (frase registrada por tita Pi)… En fin, de vuelta a la triste realidad y al culebrón diario de Julia y Mariana que tantas alegrías nos debe. La semana pasada dejamos a las niñas peleadas: Mariana enfadada con Julia sin decirle el motivo y la Aparicio sin atreverse a preguntarlo mientras intenta que Armando le perdone su infidelidad… retomamos donde lo dejamos.
Les recuerdo que Julia había ido a Villa Aparicio a buscar refugio, pues tanto Mariana como Armando (ya van dos veces que lo menciono por su nombre… ¿será que me está cayendo bien? ¿Qué me pasa?) le cerraron la puerta en las narices. Pero la Señora Chavela le hace saber que no puede usar el lugar como escondite, que debe enfrentar el problema… Menos mal que alguien empuja un poco a esta niña, porque si no se pasaría la vida quejándose, excusándose y escondida.
Así que Julia junta valor y va a hablar con el muchacho, quien la somete a la ley del silencio y la indiferencia… Ella utiliza todos los recursos de los que dispone (he de decir que son muy limitados) para convencerle de que sea comprensivo y la perdone, pero el Mamila no está dispuesto a ceder y le pide que recoja sus cosas y se vaya de su casa (auchhh, eso debe doler). Por mucho que Julia insiste en el hecho de que ella le perdono no una, sino varias infidelidades, el futbolista no cede… ya saben: él no lo puede evitar, tiene una enfermedad…
Tanta tontería junta no es buena… Hagamos cuentas, la echaron de casa y a Villa Aparicio no puede volver, así que… ¿Dónde creen que va? Exacto: a casa de Mariana, regalito en mano y con cara de perdóname-¿sí?-que-soy-buena (¿Se dieron cuenta de que se maquilló y se ve muchísimo más guapa en esta escena?… Ojo al dato). Nuestra lencha no puede resistirse a la imagen, más después de saber que el Mamila y ella terminaron, y la invita a hacer galletitas juntas al más puro y casto estilo otálico (menos galletas y más acción… volviendo a citar a Pi… ¡Cuánto daño ha hecho Otalia al mundo lésbico!).
Ayyy… le voy a enviar esta foto a Julia, a ver si percibe la información que no procesa…
Hola, hola, hola… ¿Cómo les ha ido la semana? ¿Mucho estrés? Que levanten la mano las que se han pasado las horas gritándole a la pantalla del ordenador algo parecido a ¿PERO-JULIA-TÚ-ERES-TONTA-O-TE-LO-HACES?… Ya, ya pasó, bajen todas los bracitos que luego vienen las contracturas y los sufrimientos por no tener quien masajee… Bien, ya les advierto desde ahora que este resumen no incluye todos los capítulos de la semana, ustedes dirán ¿Cómo? ¿Qué? ¿Por qué?… que cotillas son, de verdad… pues, verán mis niñas, es que me voy de vacaciones… siiiiii, viva yo… De hecho, ahora mismo les escribo desde la carretera. No desvelo el destino, pero sí les diré que voy en la mejor compañía… Vale, vale, sólo lo dije por hacerme la interesante, pero ¿Qué quieren?, una no tiene ocasiones para presumir muy a menudo… Ya, ya me centro, yaaa… ya me callo, que sé lo que les interesa realmente… entiendan, esta semana no pasó nada y de alguna manera tengo que rellenar…
El resumen pasado terminamos con Mariana y Julia teniendo sexo visual y sobándose las manitas, tras una de las múltiples desavenencias Mamila vs. Taradita; les recuerdo que no están llevando muy bien la cuestión de la abstinencia. Mientras ella fue a desahogarse con su amiga (que alguien le explique a esta niña cual sería la forma más productiva de encauzar esa tensión, es que es un poco cortita), él se fue a por tabaco y no supimos nada más. Si la dinámica de esta pareja consiste en bronca-sexo y les quitamos la segunda… pues eso… bronca continua.
Hooooombre, cuánto tiempo, toda una semana sin saber de ustedes. ¿Me echaron de menos? (digan que sí aunque sea mentira, que siempre viene bien recibir cariñoooo)… En fin niñas, la semana pasada dejamos a Julia y Mariana en momento reflexivo post-mi-relación-no-va-bien. Por un lado, Julia descubrió la infidelidad de Armando y, tras el cabreo inicial, se dedicó a buscar información sobre la adicción sexual. Por el otro, Dani y Mariana decidieron romper porque nuestra niña favorita siente algo por Julia y, claro, no es compatible lo de tener a alguien en tu cama cuando quieres tener a otra… No es bonito eso… Veamos que nos depara esta nueva etapa…
Miren que carita de dame-un-abrazo-fuerte-y-no-me-preguntes-porqué-lloro… sufro.
Estoy sentada en mi sofá con los calcetines hasta las rodillas, mis pantalones cortos y mi pulserita nueva (lo sé, no es una imagen sexy precisamente) pensando cómo carajo empiezo este resumen de Julia y Mariana; y es que, niñas, la verdad es que la inspiración me ha abandonado, tanto verle el culo al Mamila y a Mariana en plan amo-a-mi-novia-porque-me-complementa tiene sus consecuencias… En fin, no podemos olvidar que se trata de un culebrón y si tuvimos beso la primera semana, no lo vamos a tener la segunda… (Por dios, que no sea como Lucecita que me puede dar un infarto…)
Haré un refresh para recordarles cómo está el panorama: Julia le dijo al Mamila que se iría a vivir con él, pero no salen de su ciclo cama-bronca, en una de esas discusiones ella lo deja sin sexo y él se va a buscar a la periodista tocona por eso de que su cama es de matrimonio y no va a desperdiciar el espacio; mientras tanto, Mariana consigue sobrevivir gloriosamente a una sesión de celos de Dani. El fantasma de Juliana pulula por el ambiente pero nadie quiere verlo…
Esta semana comienza igual que lo dejamos, con Armandito en pleno desahogo con la periodista tocona sin darse cuenta de que ella le saca fotos en posturas comprometidas (por eso de que lo ajeno no se toca). Pero pasemos del idiota y vayamos con nuestras niñas, que están ensayando para un casting que tiene Julia; en la escena escogida nuestra Aparicio tiene que declararse a un tal Ernesto y la niña, por más que intenta e intenta, no está inspirada (y eso que tiene en frente a Mariana de lo más sexy echándole ganas). Su “amiga” comienza a explicarle cómo debería interpretar el texto y Julia, dolida en el orgullo, le reta a que le muestre cómo en vez de hablar tanto; y, yo no sé ustedes, pero a mí me mira esa mujer tan de cerca y con esa boca y pierdo el tino… Céntrate, céntrateeeeeeeee…
Señoras y señores (alguno habrá perdido por estos lares), preparen la tilita, la pelota anti estrés o el saco de boxeo según gustos, porque esta semana ha estado muy calentita y no del tipo de caliente que a mí me gustaría contarles, sino del tipo de gritarle a la pantalla del ordenador: ¿¿¿¿COOOOMOOOO-CARAAAAAAJO-ES-POSIBLE-QUE-ESAS-MUJEEEERESS-TAAAAN-INCREIIIBLESSSS-SE-LA-PASENNN-ENCAMAAAADASSS-CON-SEMEJANTESSS-IMBÉCILES????… Bueno, desahogado un poquito el cabreo, me centro y comenzamos con el resumen.
Si se acuerdan bien (y sé que se acuerdan, porque como buenas adictas que somos habrán visto los vídeos mínimo tres veces), la semana pasada dejamos a Julia y Mariana en plena crisis post se-me-ha-ido-la-olla-y-me-he-liado-con-mi-mejor-amiga; Mariana reivindicando su lencherismo en exclusiva y Julia con cara de trágame-tierra-y-encima-me-quedé-a-medias.
Nuestra historia comienza al día siguiente (momento horrible en el que han reposado los impulsos y tienes que enfrentarte con la realidad; es decir, el ¿y ahora qué coño hago?). Julia está cocinando en su casa y, para desgracia de nuestros ojitos, no la acompaña Mariana, sino Rafaurelia (asúmanlo, esta es la auténtica pareja bollis de la historia).
La Señora Chavela (a partir de ahora la llamaré así por el grandísimo parecido, sino me creen, fíjense en ella cuando enciende sus puritos), como buena madre cotilla, comienza a rondar a Julia con preguntas indirectísimas sobre la ausencia de Mariana y su extraña partida de madrugada la noche anterior; la inocente Julia intenta esquivarlas sin mucho éxito, hasta que desvía la atención sobre el hecho de que Mariana probablemente haya vuelto con Dani. Aquí descubrimos que, por si no era poco con el Mamila, hay que sumar ex novia yo-yó a la ecuación. Craso error el de Julia, porque ahí es cuando Rafaurelia se lanza y suelta esa pregunta que todas tememos profundamente: “¿Cómo le hacen?” (Ayyy noooo mamá, no me preguntes esooooo); Julia se transforma rápidamente a modalidad y-yo-qué-voy-a-saber-si-soy-súper-hetero y sale de la habitación tan rápido como sus piernitas de no-tan-hetero le permiten.
Ustedes se preguntarán ¿y a dónde se fue esta mujer? ¿Irá a ver a Mariana para acabar lo que comenzaron?, pues no se ilusionen tanto, porque la muy jkhjgshkdgituy, va rauda y veloz a ver al Mamila (juré que no volvería a escribir este nombre y me tengo que tragar mi juramento con papitas fritas) en un esfuerzo porque le borre de su cabecita el lapsus lésbico que tiene (vale, es mi interpretación, pero ¿a que prefieren pensar eso?). No les relataré como sigue la escena porque las quiero y quiero ahorrarles el sufrimiento.
En este preciso momento se rompió mi corazoncito… Snifffff
Ustedes me van a perdonar, pero lo primero que tengo que decir en este resumen es: ¡¡¡Viva México, cabrones!!!! (Uy, la censura, que pronto empieza) y es que déjenme que les presente a esta familia de bellas mujeres, que si fueran mis vecinas me pasaría todo el día asomadita al balcón… en fin, me centro.
El capítulo comienza en la mansión familiar, (porque otra cosa no, pero desde el principio queda clarito que esta gente no pasa precisamente hambre) con una fiesta que nos sirve de excusa perfecta para presentarnos a las miembras del clan (sí, en esta familia los hombres están de adorno, no lo olviden).
Bueno niñas, que un gusto conocerlas, pero me voy a mudar a México…