Escrito por: Desiderata
Soy incierta de nacimiento… casi invisible por tímidez, que no afloja ni con el paso de los años. Tengo treintaytantos y escribo a orillas del Tormes. Me gusta encontrar la felicidad en las cosas pequeñas de la vida, cosas que hace que la vida valga la pena. Tengo algunos defectos como lo de ser lectora, serie-adicta y buscadora compulsiva Y cómo diría Juan Gelman “Escribo en el olvido / en cada fuego de la noche / cada rostro de ti.”
Érase una vez en un pequeño pueblo dónde viven cuatro amigas que suelen meterse en líos una y otra vez. En este capítulo tenemos a Emily con un pie en la casa de los DiLaurentis, ofrecimiento de la mamá de Alison ya que ella está sin casa hasta nuevo aviso. Según Hanna esto les da una ventaja en su búsqueda de Cece aunque a Emily le parece inquietante, muy inquietante. Que lo que no entiendo es porque si la madre de Alison tiene la habitación como un santuario permite que se quede allí Emily, que digo yo que tendrá más habitaciones, pero no me hagáis mucho caso.
Mientras las chicas tienen claro que deben encontrar a Cece, probando en una dirección que tienen de Filadelfia o descubriendo si ha intentado visitar a Mona en Radley. El caso es que Caleb está convencido de que ha llegado el momento de hablarle a padres y autoridades sobre la vuelta de A-, que digo yo que si no hay nadie que viendo las cosas que están pasando no lo sospeche ya. Y el que vuelve a escena es el doctor con acento británico ¿qué está tramando? ¿con quién habla secretamente por teléfono? ¿Qué tiene entre manos el pequeño Wren? Porque va hasta casa de los Hastings para advertir a Veronica de que Mona tiene una jugada escondida y que no ha perdonado a las chicas por el pasado. Así que ni corta ni perezosa Veronica va a ver a Mona para tener una pequeña charla.








