Señoras ¡Venice está de vuelta! Y sí, es un poco como la prima rara que a veces te da cosa ver y quieres salir corriendo, pero por otro lado la quieres en el fondo de tu corazón y no puedes evitar extrañarla, así que vamos a darle duro a los resúmenes. Claro que para empezar con decencia la cuarta temporada primero hay que recordar el último episodio de la tercera, que fue ahí donde nos quedamos atoradas.

Nuestro episodio comienza con Adrienne y Owen en plena cita. Al parecer el hermanisimo ha planificado un día completo de diversión para pasarlo en compañía de su nueva ilusión. Lo que ninguno de los dos sabe es que Van ha decidido llevar a Sami al mismo bar para provocar esos dramas que tanto le gustan.
Sami se molesta mucho al ver que Owen ya ha movido ficha y anda pescando en otros mares. Van ayuda a encender el fuego diciéndole que debería ir a gritarle hasta de lo que se debería morir. En un primer momento, parece que lo va a hacer, pero al final se arrepiente a mitad y termina hablando en plan tranquilidad psicótica con Owen. Él le dice que quiere que sea feliz, y que necesita descubrir que es lo que lo conseguiría y luego ir a por ello.





