
Hace ya un par de meses tuve la fortuna de conocer gracias a este blog a la señorita BetteLover una lesbicanaria super enrollada y con el mismo amor desenfrenado por [tag]L Word[/tag] que tengo yo. Ella es una fan empedernida de las convenciones de la serie y a mi me encanta escucharla hablar de los momentos tan divertidos que pasa cada vez que asiste a una, y ¿que les puedo decir de ver todas su fotografías y objetos autografiados? (la tía tiene una colección que cualquiera flipa).
En fin que ella me comentaba que a veces le es difícil encontrar gente que que hable español y vaya a las convenciones y yo le decía que a lo mejor es porque no muchas conocen el ambiente, o a lo mejor asusta un poco ir sola ¿verdad? así que le propuse que ahora que iba a L5 nos hiciera un pequeño reportaje de como se vive una convención de primera mano. Y ella muy amablemente accedió a contarnos todas sus experiencias.
Así que el día de hoy empiezo por enseñarles la primera parte del relato. Espero que disfruten tanto como yo y no se corten en preguntar cualquier cosa en los comentarios.
El inicio de la aventura
Que pasada de fin de semana el del L5 y esta vez sí que había gente de España, puede que entre 30 y 40. Nada que ver con la primera vez que fui a una convención, L3, que se nos contaban con los dedos de la mano. El sentimiento que tenía al llegar a Blackpool, llegué el jueves al mediodía, era de urgencia de que pasase el tiempo rápido, de que ya fuera viernes por la noche y poder ver por fin a mi adorada Jennifer Beals. Para mi las horas de ese día sobraban, aunque las aproveché de la mejor forma que pude. Me registré y me hice con un montón de fotos de JB, también compré de Laurel y de Rachel. Total una 150 libras en fotos. Durante esa tarde y el viernes por la mañana intenté evitar aquel gran pasillo- sala que hacía las veces de oficina de registro y de lugar de venta de fotos, pero cada vez y pasaba por allí, ( y esto era a menudo, porque es un pasillo que acorta la salida al exterior del hotel a una zona de tiendas de Blackpool), asomaba las narices al mostrador de las fotos y compraba alguna. Las chicas que las vendían ya me conocían y cuando me veían pasar tapándome con la mano la zona de venta, se descojonaban.
De esta manera y gracias unas chicas de Liverpool que conocí el miércoles pasaron esas largas horas de espera hasta la ceremonia de apertura.