Y cómo dirían al inicio de Los Autos Locos “¡y aquí están de nuevo! El más osado grupo de pequeñas mentirosas…” ¿Preparadas? Pues ahí están nuestras pequeñas niñas en la comisaría respondiendo al tercer grado. ¡Ay! Pero como no podía ser de otra manera según las chicas van respondiendo la cosa pinta fea para Spencer ¿por qué los polis de las series son siempre así? Las chicas al salir del interrogatorio hablan de las preguntas y de que ninguna dijo que Ian y Spencer se habían besado. Hablan sobre la verdad y la mentira, esos dos conceptos tan equívocos a veces y tan absolutos otras.
En la comisaría las chicas se reencuentran con un antiguo vecino de Emily que ahora es policía y al que el inspector hace entender que debe descubrir si las chicas mienten.

Al día siguiente los padres de Spencer (¿por qué nunca salen? Estas niñas a veces parecen huérfanas) le dan una charlita sobre que quizá no haya superado bien la pérdida de Alison. Y que creen que “necesita ayuda”. Aquí debo decir algo, no sé porque se mantiene la idea de que ir a un psicólogo o buscar ayuda profesional es negativo, porque no lo es, señoritas. Pero la cosa es que la familia de Spencer trasmite esa idea absurda. Los papás parece que la tratan como si estuviera obsesionada o algo así. Ian la trata con condescendencia y Melissa… bueno, Melissa no es nada empática.

