
Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Llegaré muy pronto a la cuarentena, así que me voy resignando. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»

Aparece Maca por el vestíbulo del hospital para nuestro alivio y deleite, porque esto supone que ha vuelto (¡Al fin! ¡Cuánto la hemos echado de menos!). Ganas me quedan de ponerle la alfombra roja. Viene del brazo con una mujer que resulta ser su madre y detrás de ellas camina a remolque su padre, que es un señor adosado de forma perpetua a un teléfono móvil.
Héctor sale a recibirles y Maca le explica que su madre (que atiende al nombre de Rocío) lleva un buen tiempo con fatiga y dolor precordial y que se la ha traído a Madrid porque en el hospital de Jerez no dan con lo que tiene. Tras esto e inmediatamente, porque nuestra Maca es así de cariñosa, pregunta por Esther. Rocío hace un gesto de desagrado que nos la encuadra de modo automático en el papel de suegra malota (no sabemos si simplemente es que no traga a su nuera o si se opone también a la relación entre las chicas).
Esther se encuentra rellenando papeles en el mostrador de recepción, que suponemos importantísimos informes, historiales y demás documentación, cuando de súbito entra Raquel que ya de paso que venía a trabajar se ha traído consigo a una paciente que ha sufrido un desmayo en la calle. Raquel está muy activa esta temporada, tanto que la tarde anterior se fue a denunciar a la prensa la desorganización y falta de medios del hospital. Lógicamente se ha montado un buen follón, se ha perdido la buena imagen del hospital y ahora no la encuentran. Al rescate acude Javier Sotomayor que sigue siendo Capullus pero ahora ha perdido el apellido Directivus. Sin él, no puede usar sus superpoderes de jefazo, necesarios para salvar al hospital.
Héctor se pone manos a la obra con la mamá de Maca. No hay nada como trabajar en un hospital para que traten bien a tus familiares: semanas y semanas en Jerez y se vienen sin diagnóstico; aquí no hacen más que entrar y ya tenemos indicios: el electro revela una alteración de las ondas P, lo que parece determinar un crecimiento de la aurícula derecha. Hasta ahí, todo aclarado. Pero sin más pruebas Héctor no puede explicar el porqué de la fatiga y, por tanto, tampoco aventurar un diagnóstico probable.
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