Hace un par de meses les hablaba con un tono más bien poco esperanzador sobre el futuro. La proposición ocho acaba de pasar y yo sentía que habíamos perdido una gran oportunidad de conseguir consolidar un derecho por el cual ni si quiera deberíamos estar luchando. El derecho a casarnos y a formar una familia que sea reconocida ante la sociedad (no ante ninguna religión) como tal. El caso es que con el paso de los días mi visión sobre este asunto ha cambiado.
Siempre me ha gustado mucho la filosofía que la gente japonesa tiene ante las crisis. La palabra «crisis» en Japón está compuesta por dos caracteres que significan «Peligro» y «Oportunidad». Cuando les hable de la Proposición 8 estaba pensando en el peligro pero me fallo la fe para ver la oportunidad que teníamos delante. Afortunadamente muchas personas si supieron sacar fuerzas de flaqueza y han hecho algo positivo de lo que parecía una derrota muy triste para nuestra comunidad.
La comunidad LGBT ha reaccionado con mucha entereza y potencia ante este nuevo intento de convertirnos en ciudadanos de segunda categoría. Y a lo largo de estos meses hemos sido testigos de como la unión hace la fuerza y de porque es importante que cada uno de nosotros en la medida de lo posible luche por nuestros derechos. La gente se ha manifestado por las calles, en los medios de televisión, con bromas, con campañas sensibilizadoras. Y muchas más personas se han dado cuenta de que cuando rechazan el [tag]Matrimonio Gay[/tag] no están dándole la espalda a un estilo de vida mundano y frívolo; están quitandoles la oportunidad de ser felices a personas reales, gente como ellos mismos, a sus vecinos, maestros, amigos, que esas personas realmente existen y están en la sociedad.
El impacto ha sido tal que desde entonces 2 estados más han permitido el Matrimonio Gay y la avalancha sigue. Así que he decidido escribirles este artículo para hacerles un resumen de todo lo que está pasando en EEUU con este tema: