Escrito por: Desiderata
Soy incierta de nacimiento… casi invisible por tímidez, que no afloja ni con el paso de los años. Tengo treintaytantos y escribo a orillas del Tormes. Me gusta encontrar la felicidad en las cosas pequeñas de la vida, cosas que hace que la vida valga la pena. Tengo algunos defectos como lo de ser lectora, serie-adicta y buscadora compulsiva Y cómo diría Juan Gelman “Escribo en el olvido / en cada fuego de la noche / cada rostro de ti.”
Buenas, buenas, buenas. Aquí estoy una semana más para contaros las aventuras y desventuras de Rose. No sé porqué imagino que a partir de este momento van a ser desventuras… La semana pasada nos quedamos con cara mustia porque Vanessa dejó plantada en la escalera del instituto a Rose. Y esta semana el capítulo comienza en ese mismo punto (aunque parezca que han pasado siglos). El que aparece es Kenny dispuesto a pedirle salir a Alicia.
Parece que antes de eso Kenny necesita la ayuda de Rose ¿el pobre no se ha enterado aún de que a Rose no le va muy bien en el tema amoroso? Y no es que Rose no le de buenos consejos eh? La cosa es que hoy no parece su mejor día. ¡Ay, Rose! ¿Dónde quedó la emoción de contarle todo a papá? Porque después de la insistencia de Kenny nuestra chica le da varios consejos al mozo. El primero es “practicar no sirve de nada” y cuanta razón tiene Rose, chicas, porque practicar no siempre es útil. El segundo es “no dejes que nada te distraiga” (ni siquiera las amigas de la chica). El tercero “sé positivo” y “ten claro lo que vas a decirle”. Este parece más difícil. Otro más: “se claro en tus intenciones” ¡pobre Kenny si hasta masculla y tartamudea!