Llevábamos un par de semanas sin hablar de Tierra de Lobos en el blog. No fue porque no quisiéramos chicas, es que no había pasado absolutamente nada entre Isabel y Cristina, así que no teníamos nada nuevo que contarles. Pero el décimo episodio de la tercera temporada estuvo lleno de escenas entre nuestras Crisabel. Eso sí, les advierto que van a necesitar piel dura para llegar al final. ¿Listas para descubrir qué es lo que ha pasado?
Nuestro episodio comienza con la familia Lobo en la mesa. El Lobo mayor aprovecha para comentar que ha decidido cambiar su testamento y heredarle todo al hijo de Elena, algo que a Nieve no le hace ilusión. Elena aprovecha para comentar que harán una fiesta de máscaras, pero lo que a nosotras realmente nos importa es que Ruiz tiene que viajar porque su madre está delicada de salud. No es que de repente hayamos desarrollado amor por la suegra de Isabel, no, es que nuestra Loba favorita quiere irse con él. ¿Ein? ¿Isabel? ¿Qué demonios te pasa?
Ruiz le dice a Isabel que no la va a llevar porque el viaje es muy pesado. ¡Por favor! ¡Que es Isabel y no Nieves! Igual en este caso concuerdo con el Teniente. Lo malo es que Isabel tiene cara de puchero, vamos que no le gustó nada la negativa.






