
Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Estimadas y bellas damas, hoy traigo a vuestra consideración algo muy especial: un cómic de culto. Se trata de “Camelot” 3000, con guión de Mike W. Barr y dibujo de Brian Bolland, que se publicó allá en los lejanos años 80 del pasado siglo y que contiene cierta temática de nuestro interés (lógico, si no, no lo comentaría aquí).
El guión resulta interesante y el dibujo sencillamente excepcional. Es un cómic de primera fila, todo un clásico. Merece la pena disfrutarlo, aunque no tuviera historia lesbicanaria incluida (que sí, repito, la tiene).

La trama se resume en lo siguiente: en el año 3000 la Tierra sufre una invasión alienígena (de esas invasiones de toda la vida, las que hay de vez en cuando en el cine, la TV o los cómics y que son de lagartos, seres con antenas o bichos de cualquier otra especie rarita). Pues bien, la invasión es muy peligrosísima y, como siempre, la Tierra no está preparada para hacerle frente; más que nada porque entonces también la gobiernan políticos inútiles. Menos mal que, un buen día, un inexperto muchacho llamado Tom se da de bruces contra una cripta que contiene –ni más ni menos- los restos inmortales del mismísimo Rey Arturo. El antiguo monarca resucita (como no podía ser de otro modo) y se pone manos a la obra para librar a nuestro querido y azul planeta de la mencionada invasión devastadora.
Llama a Merlín porque siempre es bueno contar con un mago competente para empezar las tareas de reconquista y entre los tres (el rey, el brujo y el espontáneo) inician la búsqueda del resto de los caballeros de la Mesa Redonda y de la Reina Ginebra (porque sin ella, no se puede organizar el follón de los cuernos con Sir Lancelot y parece que sin cornamenta quedan muy flojas las historias de amor). La dinámica es la siguiente: los caballeros no saben que lo son, viven en cuerpos y mentes del año 3000 y hay que “despertarles” la conciencia. Cuando te encuentras con un caballero, le muestras un colgante con la espada Excalibur en pequeñito, el/a tipo/a lo ve, se le ilumina el cerebro y autorreconoce su verdadera identidad.
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