Aquí tenemos el penúltimo capítulo de Pretty Little Liars. Y cómo es costumbre últimamente no sé si el capítulo va a aclarar algo o lo va a volver más confuso. Además creo que nuestra Emily no va a avanzar demasiado con su vida amorosa… Es solo una sospecha que viene por lo que está siendo costumbre con los guionistas en esta serie. Pero no me enredo más. El capítulo empieza con un sueño de Spencer en el que aparece Allison. Parece que Allison busca algo de la bolsa. Lo único que saca en claro Spencer es que se están acercando y una pista que le da Allison: no deben preocuparse por los detalles si no por lo que tienen enfrente. Pero Spencer se queda con la sensación de que no fue un sueño y que Allison realmente estuvo en su salón. ¿Es eso posible?

Emily cree que no, que todo tiene que ver con la medicación que está tomando Spencer pero Spencer no va a rendirse y finalmente descubre que Allison puso un anuncio en el periódico para encontrarse con A- en Brookhaven (el pueblo dónde está el hospital de muñecas). Por cierto que Emily recibe un mensaje de Maya, bastante enfadada porque Emily le haya contado todo a sus padres. Mientras en casa de Hanna su mamá descubre el móvil prestado, pobre, cree que es suficiente y que no deberían tener más secretos (si ella supiera). En otro lugar de Rosewood la pequeña Jenna está dispuesta a quitarse ella misma la venda del ojo para saber si la operación ha servido para algo. Toby intenta convencerla de que es mejor de que espere a ver al médico pero Jenna se lanza y… parece que la operación no ha funcionado (¿por qué sigo teniendo la sensación de que Jenna no es tan cieguita cómo nos quiere hacer creer?).






