Aquí estoy de nuevo para relataros las aventuras y desventuras de estas pequeñas mentirosas, tan hermosas las cuatro que a veces me olvido de mi terapeuta favorita (pero solo a veces eh?). El sufrimiento de Emily se prolonga en el tiempo (como el nuestro, ladies, porque no hay quien aguante que a Emily no le salga adelante ninguna relación). Así que si no tuvo suficiente con el masaje (anti-relajante) de la semana pasada en este capítulo hay más. Emily recibe un mensaje en su móvil que hace que se levante en medio de la noche y desaparezca. No lleva ni su móvil ni sus pertenencias. Hanna avisa a las chicas porque no sabe dónde puede estar Emily.
Pero Emily corre por el bosque como si no hubiera mañana mientras las chicas descubren que el mensaje que ha recibido de A- es una foto de Ezra y Aria: si consigue que Ella entienda lo que está pasando entre ellos A- dejará en paz a Emily. Emily se da cuenta en el bosque de que está preparada para hablar, pero no para hacerlo con cualquiera, queridas, está preparada para hablar con la doctora Sullivan, la terapeuta. Así que rauda y veloz se dirige a su consulta ¿y a quién se encuentra allí? Pues a las chicas, que han pensado lo mismo: están listas para hablar. Así que le cuentan a la doctora Sullivan que hay alguien que quiere hacerles daño, que A- está en todas partes pero que no saben quién es.




