La semana pasada en Chicago Fire a nuestra querida Leslie Shay se le juntaron las «compañeras». Dawson se pasó a visitar la estación y Rafferty no se lo tomó muy bien, sobre todo porque la morenaza se la pasaba intentando mangonear. Lo bueno es que al final se hicieron amigas y Shay decidió que quería hacer una noche lésbica en Mollys. ¡Todo bien en Chicago! ¿Seguirá igual este episodio? ¡Esperemos que sí!
El capítulo comienza con una emergencia, así que todo el mundo en bomberilandia se lanza en picado para ayudar. Resulta que a un hombre que estaba trabajando, se le ha atorado el brazo en la maquina y casi que se lo arranca. Nuestras chicas ponen cara de preocupación mientras el equipo bomberos intenta sacarlo porque como no consigan hacerlo pronto el hombre tiene un futuro muy negro por delante. Pero al final del día todo sale bien y nuestras Shafferty consiguen llevar al herido al hospital a tiempo.
No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo chicas, pero resulta que Severide le dio una paliza a un malo malote en el episodio anterior y en venganza el mono ha secuestrado a su hermana. Aparentemente la policía hace lo que puede, pero nuestro guapote decide que eso es poco para él y va poner manos a la obra para encontrar él mismo a su hermana. Esto solo es importante en el universo lesbicanario porque Shay lo conoce más perfectamente y en cuanto ve que se anda escaqueando del trabajo adivina sus intenciones.






