Señoras, bienvenidas al último capítulo de la segunda temporada de Venice. Después de que el capítulo pasado nos arrancáramos las pestañas de la emoción, toca un episodio más pausado pero igual de enredado. Y es que la semana pasada Ojitos Azules le pegó el empujón del siglo a la dimples de nuestro corazón, Gina se dió cuenta de que amaba a Ani y le escribió una carta que no piensa mandarle, Owen vio a Van besar a su novia y Guya se nos está volviendo loca. ¡Un desastre total!

Y este episodio no empieza mejor señoras, porque empezamos con Sami sentada en el sillón llorando como magdalena porque Owen no le contesta las llamadas y ella no entiende qué demonios ha pasado. Lo único que sabe es que quiere entenderlo porque lo ama… snifs.
El hermanísimo no responde porque está muy ocupado dándole vuelo a la hilacha con una mujer desconocida (al menos hasta el momento para nosotros). Y es que ya sabemos que a Owen eso de la madurez no le va, y antes que hablar con su novia sobre lo que ha visto, ha decidido tirarse (coloquialmente hablando) a la primera que pasó por delante. Aisss Owen… ¿no has aprendido nada en estas dos temporadas? Entre que no has querido ayudar a Gina con tu padre y que te la pasas haciendo llorar a Sami, contentita me tienes…


