Mi estimadísima Angelina…
¿Cómo estás? ¿Qué tal tus pequeñuelos? ¿Y Brad qué se cuenta?
Supongo que te estarás preguntando, en este mismo momento, quién es la pirada que te escribe una carta así como si tal cosa y te tutea sin ningún miramiento. Pues bien… lo correcto en esta ocasión, como siempre que una se dirige a una celebridad de talla internacional, es explicarse.
Yo me llamo Eidel y hace poco más de un año me subí a un avión en España, donde nací, y me vine ni corta ni perezosa a Durango, México, a vivir con mi nena. Poco me iba yo a imaginar cuando crucé la puerta de casa que íbamos a ser tres. Y por eso te tuteo, Angelina, porque lo creas o no… vivimos juntas.
Debo decir que me pilló muy de sorpresa. Yo sabía que mi novia te admira, claro… ¡¡Quién no!! Largo y tendido hemos pasado ella y yo noches en vela examinando con lupa cada una de tus virtudes, tanto exteriores como interiores, y daba por sentado que tú, como tema de conversación, surgirías a menudo. Pero así en confianza te digo… eso de que hayas ocupado un cómodo e inamovible puesto en la cabecita de mi novia ya es otro cantar.

