
Imagen por: Pop Martian
El 2 de noviembre se celebra el día de los muertos en México. Es una tradición que nos sirve para reírnos un poco de la muerte y pensar en nuestros seres queridos que por desgracia ya no están con nosotros.
Nuestros antepasados pensaban que cuando una persona moría su alma se iba a vivir a Mictlán (una especie de cielo) donde se quedaban para siempre. Pero un día al año podían bajar a visitar a sus dolientes y ese es el día de los muertos.
Por eso el 2 de noviembre en México celebramos poniendo en nuestras casas un altar para que sepan que los recordamos. En casa de mi abuela por ejemplo cuando era niña siempre hacíamos un altar a mi abuelo, poníamos flores de cempasúchil, las galletas de canela favoritas de mi abuelo, cruces de sal, pan de muertos, velas, agua, su foto y un vino que a él le gustaba.
Mi abuela nos contaba que no podíamos comernos las cosas (a mi siempre se me antojaban las galletas) porque el muerto bajaría a comérselas y aunque se quedaran completas, si las probabas, ya no tenían sabor.
A mi siempre me ha gustado esa idea de pensar, que aunque no les puedas ver, tienes un día para compartir con las personas que ya no están. Siempre le digo a Genix que cuando me muera quiero que me entierren en México porque me voy a sentir muy triste yo solita en Mictlán si nadie me hace mis altares.
Pero ya me enrolle muchísimo para contarles lo que en realidad quería que era que como parte de esa tradición solemos escribir calaveritas. Una especie de rima que le regalas a tus amigos en la que les cuentes como se van a morir. A la gente que no es mexicana el asunto le resulta muy tétrico pero en realidad es muy divertido.
Así que el día de hoy he decidido celebrar haciéndole una calaverita a las chicas de The L Word