A ver chicas, vamos a hacer un ejercicio. ¿Qué para qué? Pues porque es divertido, ustedes síganme la corriente. Imagínense que son unas jovenzuelas que alcanzaron la fama gracias a una serie de televisión en su niñez. Por ponerle nombre vamos a decir que se llamaba «Neptune 26» ¡hey! tampoco es tan mal nombre. En fin volvamos a lo nuestro. La serie se acaba y ya no tenemos que hacer así que con nuestros 18 cumpliditos decidimos independizarnos e irnos a estudiar al otro lado del país y empezar una nueva vida. Suena bien ¿no?
Bien ahora imaginemos que nos topamos con una maestra guapa, inteligente, interesante y con reputación de haberse pasado por la piedra algunos estudiantes. Sigamos imaginando que la mujer se fije en nosotros y empecemos una relación del tipo te-amo-eres-el-amor-de-mi-vida-forever-always, vamos lo que siempre soñaste. Y ahora viene le ladrillo (porque siempre hay uno, esto no son lo cuentos de Disney). Pasado el tiempo tienes la oportunidad de volver al mundo del espectáculo y la hacerlo te encuentras con que tu mayor pasión en cuanto a trabajo y desarrollo personal se refiere está matando tu relación porque una cosa es que te enamores de tu profe 15 años mayor que tu en la intimidad de tu círculo y otra que lo sepa todo Dios porque Perez Hilton lo puso en su Twitter. ¿Y ahora quién podrá ayudarte?