Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Llegaré muy pronto a la cuarentena, así que me voy resignando. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas.»
A quienes no tengan cierta edad (Ay, madre, qué mayor me voy sintiendo a veces) o no vivieran en España por aquellos años, “Farmacia de Guardia” les sonará directamente a chino en su dialecto más mandarín. Entonces era una serie que veía todo el mundo, un gran éxito y apuesta segura de la cadena que la emitía porque le gustaba a prácticamente toda la fauna ibérica.

Lo que nos interesa de la película-secuela que han emitido ahora es la inclusión de una parejita lesbicanaria.
Fany, hija adoptiva de Lourdes Cano (la farmacéutica protagonista de la serie), fue al parecer reclamada por su madre biológica y se fue a vivir con ella a Barcelona. A la fiesta que le están organizando todos a Lourdes va a acudir acompañada de una amiga (llamada Teresa). Y aquí empieza lo bueno, porque no es su “amiga”, sino su novia. Cualquier avezada espectadora lo aprecia así en cuanto ve la caricia que en la cama le dispensa la novia a la barriguita de Fany. Entre sueños, se abraza a ella cual gatita ronroneando. Eso (yo por lo menos) no lo hago con las amigas, a menos que me las quisiera trajinar, claro.
