¡Bienvenidas la cárcel de Litchfield señoras! Pónganse sus uniformes y síganme las buenas porque estamos a punto de entrar en la segunda temporada de Orange Is The New Black y les advierto, quien entra en esta cárcel no sale fácilmente. Así que espero buen comportamiento presidiarias, a las ocho pasamos lista y la que no haya comentado se va a la celda de confinamiento. ¿Que qué pasa si se portan bien? Pues que les ponemos de compañerita de celda a Alex Vause. ¡Así que ustedes sabrán!

Nuestro episodio comienza con Piper en la celda de confinamiento, mejor conocida en el mundo del hampa lesbicanario como el SHU. No sabemos cuanto tiempo ha pasado por ahí, pero tiene que haber sido mucho chicas, porque se nos ha tocado un poco del cerebro. Porque yo en arte no es que sea una experta, pero algo me dice que una «reinita amarilla comiendo de un narciso» hecha de comida podrida no se va a poner de moda en los próximos años. ¡Al menos eso espero con todo mi corazón!
En fin, que nuestra chica ya no tiene idea de cuanto tiempo lleva dentro ni lo que le queda, que de hecho es poco, porque un guardia le pone las esposas y se la lleva a un autobús. Piper está un poco loca, pero mensa nunca ha sido, así que le empieza a entrar el trauma de ver que la están transportando a algún lugar extraño y misterioso, porque nadie se digna a decirle a donde demonios la llevan. Y yo aquí ya empiezo a sufrir angustia señoras, porque si algo tiene esta serie es la capacidad de hacerte sentir frustrada e indefensa. Porque les juro que yo tenía la misma ansiedad y miedo que Piper porque en OITNB no se andan con chiquitas, ¡a saber a donde la llevan!





