Bienvenidas al único instituto del planeta en el que los marginados son los reyes del lugar y en el que las animadoras y deportistas cachas no son nada. Y solo en un sitio como este, dos lesbianas se pueden alzar (a razón de malentendidos) con el poder. No me pueden decir que el primer capítulo no estuvo movido. Se crea el bulo de que Amy y Karma dos amigas de toda la vida son lesbianas, fingen aprovechándose de la situación para volverse populares y además de asistir a un beso, vemos como una de ellas empieza a tener dudas. Ha pasado más en un primer episodio de Faking It que en temporadas enteras de otras series. Pero mejor sigamos con la historia que sé que sufrís mucho con Amy.
Adoro cuando las personas sueñan en las series. Y a pesar de que la primera escena es el sueño de Karma en el que se está liando con Liam y tenemos que aguantar con dignidad los besos entre ambos, solo queda esperar a que suene el despertador. Y gracias al cielo despierta, pero no, es aún mejor, porque de repente estamos en la cabeza de Amy, y solo tenemos que mirar la foto de arriba para meternos en sus sueños y su cabecita. Eso es soñar a lo grande… pero también suena su maldito despertador y hace lo que todas haríamos, cogerlo y tirarlo al suelo porque la despierta en el mejor momento.
Para Amy empiezan los problemas y es que su hermanastra repelente quiere su cuarto porque es más grande. Es el precio para que no le diga en casa todo el enredo lésbico que tiene montado en el instituto. Porque claro, si lo primero que vemos de la familia al completo es dando gracias antes de comer ya sabes que no va ser fácil cualquier conversación que tenga la palabra bollo. Además que preguntan a Lauren que tal va lo de la elección de las reinas y ella le responde que perdió ante dos lesbianas. La familia empieza a echar espuma por la boca y a criticar y es que sí, tenemos aquí a los cerraditos de mente. Lo que le espera a nuestra rubia con sus familiares.






