¡Ya es mitad de semana señoras! No sé a ustedes pero a mí se me está pasando a toda velocidad. Como el tiempo siga así en nada me quedo sin vida… vale, vale he exagerado un poco, ustedes ya me conocen. Pero al grano que me voy por los cerros, ha llegado la hora de saber que ha pasado en el segundo episodio de «The Fosters», nuestra familia favorita en la televisión en este instante.
La semana pasada nos habíamos quedado con que Brandon había dejado su audición musical para seguir a Callie e intentar rescatar a su hermano, algo que derivó en que los dos terminarán con el «padre de acogida» del niño apuntándoles a la cabeza con una pistola. Afortunadamente Stef entró pistola y mano y los salvó mientras Lena llamaba al 911.
Lógicamente, este episodio comienza con las consecuencias de esa noche. Stef tiene a Brandon acorralado en la mesa del jardín para cantarle las cuarenta. Ah… eso me hace recordar esos momentos en que mi madre gritaba: «Norma P» (ella siempre me llamaba Pau, y sí, Norma es mi primer nombre) y yo sabía que algo malísimo había hecho e iba a pagar las consecuencias.






