Buenas señoras, espero que tengan un muy buen día y que en estos momentos tengan algún anclaje emocional a su lado. Ya saben, a su novia, a su mejor amiga, a un buen vaso de vino tinto extra largo… Porque este episodio de Anatomía de Grey las va a dejar con ganas de apapachos que duren por lo menos hasta el próximo episodio. Y es que lo que ha pasado esta semana en la historia de Callie y Arizona va a traer cola… mucha cola… ¡se los digo yo!
Empezamos con todo el mundo en el hospital preparándose para una tormenta que aparentemente está en camino y llegará dentro de tres días. Owen le da instrucciones a todos los cirujanos, entre las que se incluye la de posponer todas aquellas cirugías que no son urgentes.
Callie y Arizona están esuchando, y la morena le pregunta a su esposa si va a cancelar la operación del bebé que va a hacer con la «que no debe ser nombrada». Arizona de inmediato le contesta que esa operación no es cancelable y se cabrea un poco. La morena le dice que no se enfade, que era solo una pregunta y Arizona termina marchándose. Creo que la patinadora se lo ha tomado un poco como que Callie pensaba que su operación no era importante, pero pienso que la morena no iba por ahí. ¿Ustedes como lo vieron?

