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Escrito por: CindyAparicio
Normalmente me paso la vida escribiéndola en 140 caracteres pero cada cierto tiempo algo extraordinario ocurre que me impulsa a escribir un poco más. Este es uno de esos casos extraordinarios, ¡que emoción que seas testigo!. México es mi patria, el mundo mi hogar y estas líneas mi yo más sincero.”
Comenzamos este episodio cumpliendo una de mis múltiples fantasías, Jane Rizzoli y Maura Isles juntas, desnudas y haciendo cosas sucias; tranquilas lesbianas, no tan sucias, en realidad están tomando un relajante baño de lodo, o arcilla. Bueno, relajante para Maura porque Jane no puede dejar de quejarse; yo también me quejaría si estuviera sumergida hasta el cuello en lodo en lugar de estar sumergida hasta el cuello en lodo en la misma tina que la mujer de mis sueños. Maura silencia a Jane y esta no puede creer lo rápido que su chica se está convirtiendo en su madre. Oh, el matrimonio.

La dicha marital es pronto interrumpida por un cazador que transporta a una mujer en brazos, a quien acaba de rescatar de las manos de su asesino. Maura y Jane corren a ayudar pero es demasiado tarde para la chica, no así para el bebé que lleva en el vientre por lo que la Dra. Isles procede a realizar una cesárea de urgencias con nada más que una navaja suiza. ¡Supera eso McGiver! Es un niño, Jane Rizzoli y Maura Isles acaban de tener un hermoso bebé. Menos mal que se toman las cosas con calma. Maura está preocupada por el pequeño que se ha quedado sin madre y me pregunto ¿Dónde podrían encontrar a una pareja sólida, estable y llena de amor dispuesta a darlo todo por el bienestar del niño? ¿Dónde?




