¿Qué tal va el fin de semana chicas? Yo alucinando en colores con lo del tiroteo a la congresista demócrata, es que no quiero ni ver los noticiarios americanos porque voy a hacer el coraje del siglo. En fin…encima nuestro episodio de hoy también va de tiroteos así que estamos más o menos con el tema. Pero ¿saben que nos puede hacer olvidar los sinsabores de la vida real? pues ver a Callie y Arizona lidiar con sus problemas ficticios, así que ¡vamos a ello!

La semana pasada nos habíamos quedado con que Callie le cerró la puerta en las narices a nuestra querida patinadora, después de que esta regresara directa desde África hasta su apartamento. El caso es que ustedes estuvieron debatiendo, y sufriendo en los comentarios por la rubita que al parecer según los avances podría haber dormido toda la noche en la puerta de la latina.
Señoras, ya pueden dormir tranquilas porque empezamos este episodio justamente ahí, con Callie saliendo de su departamento y encontrandose a Arizona cómodamente sentada en la parte de afuera. La morena por supuesto se sorprende y pregunta lo mismo que nos preguntábamos todas nosotras: «¿Has estado sentada ahí toda la noche?».
Afortunadamente para su trasero y para nuestra sanidad mental, Arizona se fue a su hotel, se duchó y hasta le dio tiempo de dormir un poco. Eso sí, a primera hora ya estaba haciendo guardia en la puerta para que su ex no se le fuera a escapar sin hablar sin ella. Romantico ¿no? pues señoras, eso no es suficiente para romper la pared de hielo alrededor del corazón de Callie que le dice sin más que se devuelva a Malawi. Ais madre…que Otaliesco se nos está poniendo esto.



