Señoras, hemos conseguido sobrevivir otra semana en este apocalíptico mundo (ejem…sí…estoy de drama queen) y gracias a ello hemos podido ver un nuevo capítulo de Venice. La semana pasada nos habíamos quedado todas impactada por esa escena de Ani y Lara compartiendo momentos de gran felicidad que quedaron grabados en nuestras pupilas para siempre. ¿Será que nos vuelve a tocar tremenda alegría este episodio?

Y empezamos con Gina batallando, para no variar, con El Coronel. La mujer le puso a su padre una bicicleta estática para que empiece a rehabilitarse pero el hombre la utiliza de perchero. Como Gina es una mujer que no se rinde facilmente le dice que no hay problema, que si no quiere bici siempre pueden darse un paseo pero el hombre es igual de terco que la niña, al parecer es cosa de familia y se niega en redondo.
Gina intenta negociar, unas cuantas papas fritas a cambio de un poco de ejercicio en la Bici, él cual implacable general responde que una hamburguesa puede empezar a convencerlo de que cambie de opinión. Gina retrocede y se enfada con él porque, seamos sinceras, con El General son todo problemas.
>Gina: Considerando la otra opción, ¡has tenido mucha suerte! ¿No puedes ver el vaso medio lleno por una vez?
Coronel: Eso es algo que tu madre solía decirme siempre que estaba renegando.
Gina: ¡Pues seguro te lo decía todo el tiempo! (en plena desesperación) ¿Sí salgo con un hombre te subes en la bicicleta?
Ok, Gina cariño, necesitamos un minuto aquí. Tus dotes de negociación están desmejorando gravemente a lo largo de esta conversación. Lo de «salgo-con-un-hombre» se utiliza en casos graves de necesidad solamente. Es la última carta a utilizar, jamás de los jamases se utiliza con un ejercicio en la bicicleta o cada vez que surja algo te pediran el cambiazo.




