Bienvenidas nuevamente a Plan V. La semana pasada terminamos con un bollodrama total, así que lo que pueda pasar es todo un misterio…y allá vamos.
En la primer escena, Laura está tirada en la cama cual torta devastada, soñando o teniendo pesadillas quizá, porque en su sueño delirante aparece su jefe clavándole los colmillos en el cuello como si del paliducho Pattinson se tratara, y por otra parte también aparece Pato alrededor advirtiéndole que no puede dejar que Débora se salga con la suya y le robe a Ana.
Por su parte, Ana acaba de despertarse en casa de Débora, y de las lágrimas del final del episodio pasado ya no queda ni una, al contrario, ahí está dispuesta a prepararle el desayuno a la insufrible de Débora.
Mientras tanto, Flor que todavía está en el convento de las tortitas descalzas, sigue revolucionando todo a su alrededor, ya no leen la biblia sino que miran fotos, fuman y cambiaron los crucifijos por petacas. Casi me hace acordar a mis épocas del colegio pero no voy a entrar ahora en detalles…




