Bienvenidas al hospital del amor señoras. Nunca pensé que sería así, pero lo cierto es que ver paredes blancas, batas que no se cierran por detrás y hermosas doctoras armadas de escalpelos y patines, es una de mis tareas favoritas de los viernes. Y sí, ya sé que es sábado, pero es que esta es una tarea de amor que dura más de 24 horas. No se puede microanalizar, subtitular y resumir un capitulo en menos tiempo.
Pero vamos a lo importante que es contarles lo que pasó entre Callie y Arizona en este episodio. Habíamos dejado el episodio pasado en que Callie por fin había decidido pintar de colorines las paredes de su gótico departamento para que Arizona pudiera sentir emanar felicidad de las paredes. No es que la decisión le gustara demasiado, pero ver a Arizona feliz compensa cualquier trauma de color.
Y este capítulo lo comenzamos con nuestra patinadora a punto de mudarse. Ya están preparadas las maletas, su casero le ha dado fecha límite y tiene la disposición. ¿Qué problema queda entonces? Pues que Cristina y Owen siguen viviendo con Callie y después del trauma existencial que pasaron no se les ven muchas ganas de mudarse.

Para la ortopedista no es tanto problema aguantar un poco más, pero Arizona simplemente no puede soportar vivir en un sitio tan lleno de gente. Mmm nuestra Arizona ha resultado ser un poco más tiquisimiquis de lo que me hubiera imaginado. No que no la entienda, vamos a ver, pero que podría ser más paciente ¿no creen?
¿Ustedes que harían en este caso? Mmm que difícil, porque luego si te mudas y no se han ido es más fácil que se queden para siempre ¿Verdad? ¿Alguna lesbicanaria con una experiencia similar en la sala que nos aconseje?
