Señoras, nos gusta sufrir. No, en serio, nos gusta, no intenten convencerme de lo contrario. De otra manera no estaríamos tan impacientes por que empieza la séptima temporada de Anatomía de Grey. O eso o aún tenemos la esperanza de ver a Callie y Arizona lidiar por los parajes de la felicidad. Porque ¿Qué más les puede salir mal?
Digo yo, ya las desheredó el padre (aunque luego volvió al redil). Pelearon por dinero. Corrieron a Callie, volvieron a contratar a Callie, Arizona se intentó escaquear para no caer en la rutina pero luego recapacitó. Decidieron ser felices como lombrices, pelearon por tener hijos, rompieron por diferencias irreconciliables sobre los bebés, resolvieron las diferencias con un beso. Y todo eso en una sola temporada. ¿No es lógico pensar que todo les salga bien en la séptima?
Pues bien para darnos unas cuantas pistillas está Sara Ramirez, a la que yo quiero no solo por ser guapa e interpretar a una lesbicanaria genial, sino también porque es de Mazatlán y en esa ciudad tengo geniales recuerdos de mi vida. Pero en fin vamos a lo que nos interesa que es [o que le contó la Ramirez a SheWired sobre Callie y Arizona y la manera en la que van a tratar la historia esta temporada:


