“El amor puede ser algo maravilloso”, frase típica de película, letra de una canción o eslogan publicitario. Y es que cuando estás enamorada y además eres correspondida, todo es mejor. Los problemas son más pequeños, el cielo más azul, tienes todo el día esa sonrisa en la boca, a riesgo que te salgan arrugas y no paras de tatarear esa canción que sonaba de fondo cuando estabas con ella. Eso básicamente es lo que les pasa a Ana y Teresa, después de que dejaran fluir todos sus sentimientos y terminaran juntas en la cama.
Un momento, pues no, eso no es lo que les pasa, porque las cosas son más complicadas en las vidas de nuestras chicas y no todo será un camino de rosas, así que todo cambia un poco con el pasar de las horas. Mejor les cuento la semana de estas amigas.

Creí que nunca diría esta frase pero, encontramos a Teresa en la cama de Ana, vistiéndose, después de pasar la noche juntas. Ainss, que bien suena. Entra su amiga preguntándole si quiere que le prepare algo de cenar, pero Teresa se ríe asegurando que está segura que no sabe cocinar. Nuestra Ana solo le responde con un: “me gustas mucho más cuando sonríes”. Pero de su amiga solo recibe un “me voy a ir a casa”. La Rivas le pregunta si no se va a quedar a dormir esa noche, pero Teresa está muy aturdida y desconcertada por lo que pasó entre ellas y piensa irse es lo mejor. Además quiere ver a su marido. Que poca sensibilidad la de esta chica, mi Ana se queda seria y la García le pregunta que si estará bien, a lo que le contesta que está acostumbrada a estar sola.
