La semana pasada nos tocó ver a Gina en plan negociante hardcore para ganarse un nuevo contrato al rediseñar un hotel. Descubrimos que a Alan les gustan las botas brillantes, que a Owen lo acaban de mandar a freír espárragos y que Gina es una gran cita pero una pésima novia. Ah y por si eso fuera poco, también conocimos a Tracy, la nueva chica en la que Gina ha puesto el ojo.
Estuvo movidito el episodio ¿verdad?, pues agárrense las faldas porque el cuarto capítulo de Venice la serie viene con lo que nuestras compañeras americanas llaman «heavy drama», alguien perderá los nervios se los digo yo. Pero vamos empezando que ya me conocen puedo desvariar durante horas si no me paran.

Nuestro capítulo comienza con Gina jugando una partida de Texas hold ‘em en linea. La mujer se lo está pasando de miedo y no tiene una mala mano, sus cartas son un par de damas (quinas) y en la mesa hay un par de cuatros, un rey, un cinco, y un tres. La chica sopesa sus posibilidades, casi todos los pares que pueda formar su oponente pierden contra su par de damas, solo podría perder si su oponente tuviera un rey. Por otro lado debería preocuparse porque pudiera formar una escalera con ese tres, cuatro y cinco que hay en en la mesa. O por la oportunidad de que su oponente tuviera un cuatro, con lo que haría una tercia que se lleva a su par de narices.
No sé si saben algo de póquer (yo no mucho todo hay que decirlo), pero no es necesario entender de cartas para darse cuenta de que Gina ha ganado la mano. Solo hay que escucharla (es una mal hablada, me encanta):
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