En el último episodio de Anatomía de Grey sufrimos todas, porque cuando el barco Calzona parecía haber encontrado el rumbo al puerto del amor, descubrimos que, una vez más, Arizona no estaba contenta con el estado de la relación ni con el énfasis que parecía tener Callie por solucionarlo todo. Así que sabíamos que habría una conversación en el siguiente episodio. Una que podría definir el futuro de la relación entre Callie y Arizona para siempre. ¿Listas para descubrir qué ha pasado? ¡El drama ha vuelto señoras! Así que prepárense para empezar.
Nuestro episodio comienza con Arizona histérica porque no encuentra las tarjetas de todos los regalos de April. Lo que pasa es que al final, Kepner ha huido de su boda con Jackson y ahora los tiene que devolver. En fin que nuestra, en un momento que me recordó bastante a la del baby shower, está sacando toda la frustración que tiene por dentro con lo de las tarjetas. Y Callie anda detrás de ella intentando tranquilizarla y diciéndole que todo se va a resolver, algo que la pone aún más de los nervios.
Arizona: Ese es el problema. Has estado intentando arreglarlo… nuestro matrimonio. Has intentando arreglarme a mí. ¡Y eres tan buena! ¡Te estás matando solo para conseguir arreglarme!
Callie: No tienes que disculparte.
Arizona: ¡No lo estoy haciendo! Ese es mi punto. Porque no soy la misma persona que era antes, y no me quiero disculpar y no quiero que me arregles.
Callie: Calma, calma, yo tampoco soy la persona que era antes, pero eso no significa que…
Arizona: ¡No está funcionando y lo sabes! Lo supiste incluso antes que yo.













