Escrito por: Arcadia:
«Soy de ideas fijas. Vivo en la meseta norte española. Estoy felizmente casada, después de muchos años de vida en común, y que vaya tan felizmente como hasta ahora. Me encanta el cine (sobre todo el clásico), la buena literatura y las historias bien contadas. En el Twituniverse se me conoce como @havingdrink«
Como decían los sabios antiguos, todo tiene un final….de temporada. Y aquí estamos, en el episodio con el que termina la segunda temporada de Bad Girls. Pero no se entristezcan: disfruten de él, que tiempo habrá para las nostalgias y para esperar a la tercera parte.
El acontecimiento que marca la jornada es la celebración de los 30 años de matrimonio de la Bulldog. Para conmemorar tan señalado evento, se organiza un fiestón nocturno ¡en la propia cárcel! El asunto tiene sus ventajas (no se va a gastar un duro en camareros, servirán el bebercio las propias reclusas) y sus inconvenientes (no veo yo muy buena idea confiar en las presas hasta este punto, dado lo malas piezas que son).
La Bulldog se encuentra en estos precisos instantes generando la lista de invitados. En ella no ha incluido a Karen, en venganza porque la degradó. La culpa fue sólo suya y de su propia inutilidad, pero eso la Bulldog no lo reconoce.
Hasta Fenner le hace ver que sus rencores son vacuos y Dominic exclama con ironía pitorreica que darle las llaves a una presa no constituye una falta grave, no, qué va, para nada. No la convencen, pero basta con que aparezca la jefa por la puerta para que su natural pelotismo le salga de las entrañas y…anota el nombre de Karen justo delante de todos los demás de la lista. Nadie como la Bulldog para arrastrase cual felpudo ante los jefes.

